En 1922, un sevillano de dieciocho años llamado Manuel Serrapí debutó en Madrid subiéndose al escenario del Teatro Pavón de la mano de una de las grandes figuras del flamenco, Pastora Pavón. A él se le conocía como Niño Ricardo por su padre, el maestro Ricardo Manuel Serrapí, a ella (que a pesar de su apellido no tenía parentesco con Francisca Pavón, la fundadora del teatro) como La Niña de los Peines , por una copla que cantaba de joven que decía «péinate con tu mis peines, que mis peines son de azúcar...». Ese día hubo duende a raudales, y la pareja, acompañada del cante del hermano de Pastora, Tomás Pavón, emprendió varias giras por España y, en 1927 unió...
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