Perú redefine el inicio de la jornada laboral y abre un nuevo desafío para las empresas: medir el tiempo real de trabajo
Un reciente criterio del Tribunal de Fiscalización Laboral de la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (SUNAFIL) encendió las alertas en el mundo empresarial. A través de la Resolución de Sala Plena N.º 016-2023-SUNAFIL/TFL, la autoridad estableció que el tiempo que un trabajador dedica a ponerse el uniforme o equipos de protección personal debe considerarse parte de la jornada laboral, siempre que su uso sea exigido por el empleador.
La definición implica que en sectores como minería, manufactura, logística, industria alimentaria o retail, donde el uso de uniforme es obligatorio, este criterio obliga a repensar cómo se registra el inicio de la jornada. Ya no basta con marcar la entrada al puesto de trabajo: el tiempo comienza antes, desde que el trabajador inicia las acciones necesarias para desempeñar sus funciones.
El impacto es directo en el cumplimiento normativo. En Perú, la jornada máxima es de 8 horas diarias o 48 horas semanales, por lo que cualquier desfase en el registro puede traducirse en observaciones durante fiscalizaciones e incluso sanciones. El foco, entonces, deja de estar únicamente en la jornada pactada y se traslada hacia la trazabilidad real del tiempo trabajado.
“Muchas empresas descubren en las fiscalizaciones que el problema no es la jornada en sí, sino cómo se está registrando. La afinación del control horario es un proceso necesario para evitar errores operativos y poder enfrentar adecuadamente una inspección laboral”, explica Yalin Iparraguirre, Country Manager de Qwantec Perú.
En este nuevo escenario, la tecnología puede convertirse en un aliado para las empresas. Los sistemas digitales permiten capturar con mayor precisión el momento real en que se inicia la jornada, ya sea a través de relojes biométricos, aplicaciones móviles o plataformas integradas de gestión. Esto no solo mejora la trazabilidad, sino que también reduce significativamente los riesgos de incumplimiento.
Diferentes empresas, como Reloj Control, con más de dos décadas de experiencia y miles de clientes en la región, han desarrollado herramientas que permiten a las empresas adaptarse a este tipo de cambios regulatorios sin fricciones operativas. En el caso de Reloj Control, su propuesta no solo apunta a registrar asistencia, sino a entregar información confiable, auditable y alineada con las exigencias de la autoridad laboral.
Ahí aparece un concepto clave que muchas veces se da por sentado: el reloj control. Este sistema (físico y digital), permite registrar la hora de entrada y salida de los trabajadores, así como los distintos hitos de su jornada laboral. Hoy, su evolución va mucho más allá de una simple marcación: integra biometría, geolocalización, gestión en la nube y reportes automatizados que permiten a las empresas tener visibilidad completa de la jornada.
En un contexto donde las autoridades exigen cada vez mayor precisión y trazabilidad, el control de asistencia deja de ser un requisito administrativo para transformarse en una herramienta estratégica. No solo ordena la operación, sino que protege a las empresas frente a fiscalizaciones y asegura el cumplimiento de la normativa laboral.
Mientras en Perú se empieza a trabajar en base a esta normativa, otros países también han buscado legislar en torno a la jornada laboral. La pregunta ya no es si las empresas deben modernizar sus sistemas de control de asistencia, sino cuán preparadas están para hacerlo a tiempo.
[PUBLIRREPORTAJE]
