Prueba Ford Ranger PHEV
El Ford Ranger es el pick up más vendido en España, la mitad de las ventas de este tipo de vehículos son de este modelo seguido por el Toyota Hilux, y es el más vendido en Europa durante los últimos 10 años. Con una longitud de 5,37 m., anchura de 1,92 m. y altura de 1,88 m. sus dimensiones y estética son inconfundibles, llamando la atención por donde pasan.
Acostumbrados a los motores diésel en este segmento, la marca americana ha querido dar un paso adelante en las motorizaciones y ofrece, además de las conocidas versiones gasolina y diésel, un híbrido enchufable que teníamos que probar. Su autonomía eléctrica se establece en 43 kilómetros por lo que puede obtener la etiqueta Cero de la DGT.
Esta motorización entrega 281 CV y hasta 697 Nm de par motor, la cifra más alta alcanzada por un Ranger de serie, así como una autonomía de hasta 50 km urbanos en modo exclusivamente eléctrico. Mantiene toda la capacidad propia del Ranger con los mismos 3.500 kg de capacidad de remolque y una carga útil de casi una tonelada, además de unas prestaciones off-road con tracción total permanente controlada electrónicamente. El cambio es automático de 10 velocidades y llama la atención la suavidad con la que funciona el sistema híbrido, la suave transición al pasar del modo puramente eléctrico a un uso combinado con el motor de combustión encendido.
El concepto de este Plug-in Hybrid es ofrecer lo mejor de ambos mundos, combinando la capacidad de circular sin emisiones de escape con la versatilidad de un pick up preparado para la aventura o para el trabajo en el campo.
Monta un motor de gasolina Ford EcoBoost de 2,3 litros turbo con cuatro cilindros en línea y una nueva transmisión híbrida con motor eléctrico integrado, consiguiendo más potencia que la que ofrecen los modelos Ranger V6 turbodiésel. La unidad eléctrica tiene 102 CV que sumados a los de gasolina consigue los más de 280 CV. Pese a que pesa en vacío 2.586 kg, hace de 0 a 100 en 9,2 segundos.
La carga completa en un enchufe monofásico de 16 amperios dura unas 4 horas y no admite recarga rápida mediante corriente continua.
El habitáculo esta presidido por la instrumentación en el cuadro digital y configurable, así como una pantalla central de 12 pulgadas en formato vertical. Entre los asientos delanteros encontramos el mando que permite elegir el tipo de tracción: 2H (propulsión), 4A (tracción total con reparto variable del par, para asfalto), 4H (tracción total con bloqueo del reparto) y 4L (tracción total con reductora, cuya desmultiplicación es de 3,07:1). Ese mismo mando integra los siete programas de conducción: Eco, Normal, Deportivo, Remolque, Resbaladizo, Barro/Baches y Arena.
Muy de agradecer que entre los sistemas ADAS, el cambio involuntario de carril y la alarma de velocidad mayor que la establecida legalmente se pueden anular desde el volante con pulsadores físicos y accesibles. El resto de avisos ya son desconectables mediante menús en la pantalla central.
El modelo que hemos probado es la versión Wildtrak, que lleva costuras interiores exclusivas y logos en los asientos. El equipamiento de serie incluye faros Matrix LED, iluminación de zona 360, asientos delanteros calefactables y ventilados con 10 posiciones de ajuste eléctrico, asistente de remolque y el sistema de infoentretenimiento y navegación de Ford con pantalla táctil vertical, así como un cuadro de instrumentos digital configurable.
Aunque a priori el diésel sería la opción lógica para un pick up, la verdad es que el híbrido enchufable ha sido un acierto en este modelo y, tanto por consumo en trayectos cortos como por ser mucho más silencioso y cómodo, la decisión de una u otra motorización ya sólo queda marcada por el precio de compra. En este sentido recomendamos estudiar todos los aspectos a la hora de comprar: ayudas del gobierno a los etiqueta 0, posibilidad de compra como empresa o autónomo, financiación, etc ya que la horquilla de precios puede variar en muchos ceros.
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