Que broten los eufemismos. Algunos, con ese casticismo chusco que emana el Torrente de Santiago Segura, las han tildado de sobrinas; otros tantos, de señoritas de compañía o, sencillamente, de 'chicas'. Pero lo que tiene claro Javier Rioyo es que las prostitutas son el antes y el hoy de la sociedad. Porque aquello de pagar por sexo en un burdel, afirma a ABC el periodista, guionista y director de documentales, es una práctica milenaria con la que han convivido monarcas y escritores desde que el mundo es mundo. Del sexo adicto de Felipe IV , con una treintena de bastardos en su haber, a un Jorge Luis Borges que –dicen– fue desvirgado a los 19 años por la misma meretriz...
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