El triángulo del silencio en la Kitchen: por qué Rajoy, Cospedal y Sáenz de Santamaría optan por no recordar
En política, los silencios nunca son casuales. En el caso Kitchen, el mutismo de Mariano Rajoy, María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría no es solo una estrategia jurídica, es la última manifestación de una guerra interna que marcó al Partido Popular y que ayuda a entender por qué aquella operación ilegal pudo avanzar.
El conocido "no me consta", "no lo recuerdo" o "no sé" es hoy visto desde el PP como un pacto implícito. Un cierre de filas tardío entre quienes, en su momento, dedicaron más energía a disputarse el poder que a trabajar por la regeneración.
Durante los años más duros del Gobierno de Rajoy, acosado por los casos de corrupción, el PP vivía una batalla soterrada por la sucesión. Y dos figuras concentraban ese pulso: Cospedal y Sáenz de Santamaría. Aquello no fue solo una rivalidad política convencional porque también lo fue personal y estratégica, hasta el punto de que llegó a colocar al partido al borde del abismo.
Cospedal mantenía una relación directa con el comisario José Manuel Villarejo, figura central de las cloacas policiales. Sáenz de Santamaría, en cambio, tenía su propio eje de poder en los servicios de inteligencia, con una relación estrecha con Félix Sanz Roldán. Y Kitchen nace ahí: en un sistema donde las piezas clave (Cospedal y Sáenz de Santamaría) no cooperaban en absoluto, sino que competían por acabar con la adversaria y por colocarse en mejor posición en la carrera sucesoria del entonces presidente del Gobierno. Para ello, quien mejores servicios prestara a Rajoy, más posibilidades tendría (o eso creían) para ganar la batalla.
Hoy los tres comparten la misma estrategia penal porque ninguno puede hablar sin afectar a lo otros. El "no recuerdo" les protege jurídicamente, y, además, evita reconstruir una verdad incómoda: que la operación Kitchen no fue un episodio aislado, sino el resultado de una estructura de poder tensionada desde dentro, en la que se utilizaron recursos públicos y recursos policiales para boicotear una investigación que les afectaba y proteger, además, al "número uno".
Aquella batalla entre Cospedal y Sáenz de Santamaría no solo debilitó al Gobierno de Rajoy, también condicionó la transición posterior y la crisis que hundió dramáticamente al PP en la etapa de Pablo Casado. El hoy líder, Alberto Núñez Feijóo, fue víctima directa de las amistades estrechas de la vicepresidenta y de su entorno con el responsable de los servicios de inteligencia. La misma proximidad que compartían las "jefas" de La Moncloa con el "numero dos" de Interior, el exsecretario de Estado Francisco Martínez, hoy sentando en el banquillo del "caso Kitchen".
