Un investigador francés descifra una escritura de 4.000 años y reabre el debate sobre el origen de la escritura
El arqueólogo francés François Desset asegura haber resuelto uno de los grandes enigmas de la historia: descifrar el elamita lineal, una escritura de más de 4.000 años que durante décadas se consideró indescifrable. Además, sostiene que es la única escritura originaria de Irán.
El sistema, vinculado a la antigua civilización de Elam (rival de Mesopotamia), está compuesto por 77 signos geométricos y fue descubierto en 1903 en el yacimiento de Susa. Durante más de un siglo, nadie logró interpretarlo.
La clave llegó años después
Desset, investigador de la Universidad de Lieja, empezó a trabajar con estos textos en 2006, tras participar en excavaciones en el sur de Irán. Durante años no consiguió avances: la escasez de inscripciones hacía casi imposible encontrar patrones fiables.
El giro llegó en 2015, cuando pudo estudiar directamente varias piezas de la colección Mahboubian. Esos nuevos textos le dieron la pista que faltaba.
Como en otros grandes desciframientos, la clave estuvo en los nombres propios. Siguiendo un método similar al de Champollion, identificó nombres de reyes y repeticiones dentro de las inscripciones.
Uno de los hallazgos clave fue el del rey Shilhaha, que gobernó hacia el 1950 a.C. A partir de ahí, empezó a reconstruir el sistema.
Hoy cuenta con unas 45 inscripciones, el doble que hace dos décadas. Ese avance abre nuevas líneas de investigación, especialmente hacia la escritura protoelamita, aún más antigua y todavía sin descifrar.
Más allá del logro científico, Desset subraya el valor cultural del hallazgo. A diferencia de otros sistemas utilizados en Irán, como el cuneiforme o el alfabeto árabe, el elamita lineal no fue importado, sino que surgió en el propio territorio.
El investigador, que vivió en Irán entre 2014 y 2020, cree que este avance puede ayudar a recuperar el peso histórico de una civilización que durante siglos ha quedado en segundo plano.
