¿Otra mayoría absoluta para Juanma Moreno? El "balón al palo" que depende de un puñado de votos
Durante la campaña electoral de las andaluzas de 2022, Juanma Moreno estaba dando un paseo por Roquetas de Mar (Almería) cuando se cruzó con Javier Pascual, un joven tatuador que profetizó que el líder del PP iba a sacar una mayoría absoluta en esos comicios. Incrédulo, Moreno le dijo que si la lograba, volvería a hablar con él para que se la tatuara. La anécdota podía ser una más de las típicas necedades que hacen los políticos en una campaña electoral. Pero no lo fue. Moreno volvió y se tatuó en la muñeca izquierda "A58", el número de escaños que había sacado y que (parece) ni él se lo creía.
Una legislatura después, ese número se ha convertido en algo un poco más perverso. Ya no es una alegría, algo festivo, ahora es una expectativa.
Moreno aspira a conseguir otra mayoría absoluta en las elecciones del próximo 17 de mayo y en el PP aseguran que no barajan otro objetivo. El freno del crecimiento de Vox y la caída que asoma para el PSOE, ayudan. También las encuestas le están dando de manera casi unánime esa posibilidad. Sin embargo, no está tan cantado como parece. Al contrario, pende de un hilo. O, por decirlo de otra forma, depende del voto útil.
Andalucía es una comunidad autónoma con ocho provincias y, por lo tanto, ocho circunscripciones. Es la segunda que más tiene después de Castilla y León. Esto significa que todos los partidos que concurran a las elecciones del 17 de mayo y obtengan más del 3% del voto (el umbral mínimo para sacar representación) librarán una dura batalla por decantar el último escaño. Ahí, un puñado de votos puede hacer que el resultado vaya en una dirección o en la contraria.
"Puedes tener una mayoría absoluta o perderla por solo medio punto del porcentaje de voto", reconocen en el PP, que aseguran que las elecciones son "un balón al poste que entra o sale". En 2022 entró, habrá que ver qué sucede ahora. Por eso Juanma Moreno está siendo tan insistente a la hora de apelar al voto útil esta campaña electoral, porque aquellos votos que vayan a otras fuerzas de derechas minoritarias y que no sirvan para ganar un escaño, acabarán en la basura y lastrarán las posibilidades del PP.
Esto se ve a la perfección usando las elecciones de 2022 como ejemplo. En LA RAZÓN hemos pasado los resultados de aquellos comicios por una calculadora que aplica el sistema D'Hont que reparte los escaños y, así, entre qué partidos se disputó el último escaño por cada provincia, quién ganó y a cuántos votos estuvieron de arrebatárselo.
Según muestra este cálculo, el PP obtuvo el último escaño en Cádiz, Sevilla, Córdoba y Málaga. En las dos primeras provincias, el PSOE estuvo a punto de arrebatárselo por sólo 1.060 votos y 1.156, respectivamente. En Córdoba y Málaga, Vox se quedó a 1.215 votos de quitárselo en el primer caso, y 3.792 en el segundo.
Estos datos reflejan que la mayoría absoluta que obtuvo Juanma Moreno se sostuvo sobre unos márgenes muy, muy pequeños. En Sevilla, por ejemplo, votaron casi un millón de personas en 2022. Con esas cifras no habría sido descabellado que el PSOE hubiera logrado los 1.156 votos que necesitaba para ganarle un diputado al PP. Y eso es aplicable a todas las provincias.
Hay otra forma de verlo, más gráfica aún. Si se suman esas cifras por provincia, el resultado es que Juanma Moreno estuvo a sólo 7.223 votos de perder cuatro diputados. Esto es el 0,19% de los votos de aquellas elecciones. Son apenas dos décimas, una nimiedad. Si ese voto hubiera ido en la dirección de sus adversarios, el PP habría obtenido un total de 54 escaños en vez de 58. En ese escenario, ya habría perdido la mayoría absoluta, se habría quedado un diputado por debajo.
Ahora, la mayoría de las encuestas le siguen augurando al PP una más o menos tranquila reedición de la mayoría absoluta. Sin embargo, las encuestas realizadas por las casas privadas tienen un margen de error de en torno al 3%. Visto lo ajustado del asunto y que en 2022 un 0,19% lo hubiera cambiado todo, en ese margen de error caben todos los escenarios posibles.
Esto no es algo que suceda exclusivamente en Andalucía, sino que forma parte de la nueva normalidad tras el fin del bipartidismo. Por ejemplo, en las elecciones autonómicas de Castilla-La Mancha de 2023, Emiliano García-Page logró su mayoría absoluta gracias a haber ganado el último escaño de Ciudad Real. Se lo estaba disputando con el PP y lo conquistó por apenas 946 votos.
En esa provincia, Ciudadanos recibió casi 2.400 votos y fueron tan pocos que el partido naranja no sacó representación. Si sólo un puñado de esos electores hubieran votado al PP, Page habría perdido la mayoría absoluta y Paco Núñez sería ahora presidente de Castilla-La Mancha con el apoyo de Vox. Por eso Juanma Moreno insiste en apelar al voto útil: unos pocos votos a formaciones más pequeñas pueden acabar en la basura y, de paso, hacerle perder la mayoría absoluta.
