Eugenia Martínez de Irujo: “Siempre me ha gustado que Tana elija su propio camino”
Eugenia Martínez de Irujo presenta uno de sus proyectos más personales hasta la fecha. Bajo el nombre de “Felicità”, la aristócrata firma una cápsula junto a Antik Batik que va mucho más allá de la moda: es una declaración de identidad, de estilo y, sobre todo, de memoria.
En pleno año del centenario de Cayetana Fitz-James Stuart, su madre, la colección se convierte también en un homenaje íntimo. No solo por la estética, marcada por ese espíritu bohemio y libre que siempre ha definido a ambas, sino por la emoción que atraviesa todo el proceso creativo.
Acostumbrada a que las firmas la vistan, en esta ocasión Eugenia da un paso más y se implica directamente en la creación, aportando su universo personal, su sensibilidad artística y su manera de entender la moda desde la naturalidad. La inspiración nace de los diseños florales de Eugenia, reinterpretadas por los maestros bordadores de Antik Batik. Los hilos se entrelazan como pinceladas, dando vida a piezas únicas y preciosas impregnadas de una poesía delicada. La colección Felicitá reúne siluetas fluidas, alegres y femeninas, reunidas en 22 piezas de 10 familias diferentes.
El resultado es una colección que habla de ella, de su historia y de ese legado que continúa también en su hija, Tana Rivera, consolidada ya como una de las jóvenes referencias de estilo más naturales.
En LA RAZÓN hablamos con Eugenia Martínez de Irujo sobre “Felicità”, su conexión con Antik Batik, su estilo y el papel fundamental que su madre ha tenido, y sigue teniendo, en su vida.
“Felicità” transmite una forma de entender la vida muy ligada a la libertad y a la emoción. ¿Qué significa para usted esta colección?
Para mí esta colección significa haber cumplido un sueño, porque desde luego es mi marca preferida por excelencia desde que soy muy jovencita. Significa muchísimo, puesto que ha sido la ilusión de mi vida.
Su estilo siempre ha tenido un punto bohemio muy reconocible. ¿Diría que esta cápsula es la mejor representación de su forma de vestir?
Sí, Antik Batik lo es totalmente, me ha gustado de toda la vida y me siento súper identificada con ella, con lo cual es que no puedo estar más contenta.
¿Cómo surge la conexión con Antik Batik y qué le hizo sentir que encajaban tan bien a nivel creativo?
Fue porque nos conocimos gracias a una amiga en común, Elena Hernández, y entonces cuando conocí a Gabriella Cortese fue una conexión inmediata, porque es una mujer con la que comparto principios, valores y nos gustan las mismas cosas, entonces me encantó conocerla, imagínate con lo que la he admirado siempre.
Todo surgió poco a poco a raíz de unas fotos que nos hicimos juntas y cuando me lo propuso no daba crédito, para mí ha sido un orgullo absoluto y una satisfacción muy grande.
A lo largo de los años, muchas firmas han querido vestirla y han formado parte de su armario. ¿Qué tiene Antik Batik que conecta especialmente con ústed?
Lo que conecta conmigo es precisamente ese punto hippie que tiene que te hace sentir libre, cómoda y alegre por sus colores. También me apasiona su artesanía, que creo que tiene muchísimo valor y que lo hemos hablado mucho ella (Gabriella) y yo. Me encantan todos los bordados hechos a mano y es algo que hay que preservar y que nunca debería de finalizar, que siga habiendo artesanos haciendo las cosas como antiguamente. Eso hay que ponerlo mucho en valor.
Aunque muchas veces confía en marcas que la visten, aquí hay una implicación diferente. ¿Cómo ha sido pasar de musa a creadora?
Ha sido muy interesante la verdad, porque era un mundo que nunca había explorado y para mí ha sido de la mano de Gabriella y Antik Batik. Ha sido fascinante porque sé que cada paso que se ha dado ha sido muy pensado, con mucha pasión y muy creativo. He aprendido un montón y para mí ha sido, de verdad, muy bonito.
¿En qué partes del proceso creativo se ha sentido más identificada: estampados, tejidos, siluetas…?
Me sentí identificada indiscutiblemente con los estampados, porque ya de entrada que a Gabriella le gusten mis pinturas y luego las vea estampadas en todas las prendas de la colección eso ha sido una barbaridad.
Hay una presencia muy clara de flores y de ese aire artesanal. ¿Es una forma de expresar su esencia más personal?
Claro, encima con todos sus bordados, que son mano de obra y es lo que me apasiona, lo artesanal. Luego también mucho en las siluetas, puesto que yo soy una persona que me conozco muy bien y sé lo que me va, lo que no me va, lo que me gusta, lo que no me gusta… Los tejidos sobre todo con los que más me identifico, son los que tienen más caída y un poco de transparencias, que me fascinan.
Su estilo bohemio siempre se ha relacionado también con el de su madre. ¿Siente que hay una herencia estética directa en su manera de vestir?
Yo creo que sí, que hay una herencia en la parte de vestir, en esta parte boho-chic o hippie, que creo que sí la he heredado de mi madre y realmente también es una manera de sentir, de lo que comentaba antes, de ser libre, poder ir descalza… También mucho el colorido, ella siempre se ha vestido con mucho color y muy alegre, y esa parte creo que ha sido muy importante a la hora de hacer la colección, porque también a mí me gusta mucho el color, la alegría, la positividad… muchas cosas.
En un año tan simbólico como el centenario de Cayetana Fitz-James Stuart, ¿ha estado más presente que nunca en su forma de crear?
Mi madre es que siempre la tengo presente, pienso que está conmigo, he pensado mucho en ella a la hora de crear esta cápsula. De hecho, como Gabriella también quería darle un toque andaluz o flamenco, un poco del sur, sí es verdad que ciertas prendas yo se las llevé de mi madre porque me hacía ilusión. Por ejemplo, el chaleco. Quería uno de los chalecos pues era una pieza muy bonita antigua de ella, de un traje corto, de estos con los que se monta a caballo en Andalucía. Lo quise trasladar con los bordados y las flores mías y hacer ahí un mix, siendo de ella el patrón antiguo y haciendo la mezcla de los bordados con mis dibujos.
También como ella era muy apasionada de Sevilla, de Andalucía en general, hay mucho guiño en los volantes, las mangas, los nudos de las camisas, en las faldas de rayas de colores, en el bajo quise poner una especie de enagua que sobresale de puntilla… Entonces sí, la he tenido presente, la verdad es que la tengo muy presente en prácticamente todo lo que hago sinceramente.
De ella siempre se habla de su libertad y su personalidad única. ¿Qué rasgos suyos cree que siguen vivos en usted hoy?
Yo creo que también me siento muy libre, soy muy disfrutona, ella también no paraba. Luego el arte y la pintura, eso absolutamente lo he heredado de ella. Muchas cosas del carácter, no somos muy, bueno, políticamente correctas, somos muy espontáneas; a veces meto mucho la pata, pero es que me sale de dentro ¿qué le voy a hacer? Soy muy cristalina, se me nota si estoy bien, mal, enfadada, contenta… ella también tenía un pronto y yo también lo tengo, pero enseguida se nos pasa.
Tengo que decir que ella vivió como quiso, con tanta libertad y todo lo que la gente la admira en ese sentido. Pero sí es verdad que tuvo una gran responsabilidad del peso de la casa desde muy joven, porque su padre se lo inculcó desde muy pequeñita. Siempre ha tenido a su padre presente toda su vida, porque la admiraba profundamente, y creo que eso lo ha llevado siempre por bandera.
También vemos cómo ese estilo ha pasado a la siguiente generación. Tana Rivera se ha convertido en un referente joven con una estética muy natural. ¿Se reconoce en su forma de vestir?
Tana, dicho por ella, se viste mucho más tradicional que yo, es menos atrevida, en el sentido que le cuestan más las transparencias o cosas así, pero sí es verdad que compartimos muchísimas cosas, gustos y en muchas cosas coincidimos. Sin embargo, yo soy, en el sentido, más echada para adelante, pero como somos más o menos igual de talla nos quitamos muchísimo las cosas y compartimos la ropa. Sí es verdad que es una niña que es un referente porque es muy guapa, tiene un don de gentes y estoy muy orgullosa de ella.
¿Habláis de moda en casa? ¿Le da consejos o prefiere que encuentre su propio camino?
No consejos no me gusta dar, si ella me pregunta cosas, obviamente siempre le voy a dar mi opinión. Luego pasa lo de siempre, que uno, puede hacerte caso, o dos, tirar por otro lado. Siempre me ha gustado que elija perfectamente lo que a ella le gustaría hacer o le gusta, en este caso, hacer, y que elija su propio camino.; esa libertad sí me la dejó mi madre tanto a mí como a todos mis hermanos y creo que está muy bien.
Por otro lado, con respecto a la ropa le puedo dar mi opinión, pues eso te queda bien o mal, pero vamos, que como ella a mí exactamente igual.
Volviendo a la colección, ¿qué prenda resume mejor ese universo “Felicità”?
Te lo resumo en 3 palabras: alegría, pasión y libertad.
Muchas mujeres ven en usted una inspiración real, precisamente porque su estilo no parece forzado. ¿Cree que ahí está la clave?
Mi estilo no es nada forzado, a mí me gustan las cosas de verdad naturales; no me gustan nada las pretensiones, entonces siempre voy a elegir cosas que me conozco perfectamente. Sé lo que me va bien y lo que me va mal, y siempre voy a elegir algo que tenga un toque artesanal, que vaya conmigo, en el sentido de sencillez, nada ostentoso ni excéntrico.
La naturalidad es para mí importantísima, detesto las cosas forzadas, la gente que se ve que todo es una fachada y un postureo…, todo eso no va conmigo.
Y para cerrar, si tuvieras que definir su estilo en una sola palabra, ¿cuál sería?
Hippie.
