Elisa Beni: «Me preocupa la deriva del PSOE hacia el populismo y la extrema izquierda»
Antes que nada, quiere dejar claro Elisa Beni que «este no es un librito más contra Pedro Sánchez». «Cómo matan (a mordiscos) nuestra democracia» (La Esfera de los Libros) es, en definición de su autora, «un ejercicio intelectual de aplicación a España de los principios que todo el mundo ha considerado buenos para juzgar si Trump estaba atacando o debilitando la democracia norteamericana u Orban la húngara». Dicho esto, hablamos con ella.
¿Cuándo se jodió el Perú?
Me parece que a partir del 15M se produce un movimiento de entrada de nuevos actores políticos que bien por su creación, bien porque luego se crean otros actores políticos para contrarrestarlos, cambian definitivamente el panorama y arrastran a los dos grandes partidos sistémicos a posiciones en las que nunca habían estado.
Cuenta que su caída del caballo «sanchista» se produjo con la aprobación de la Ley «Trans» y la del «Sólo sí es sí»
En mi escala de valores, soy demócrata, soy periodista y después puedo tener unas simpatías o no a la hora de votar o de ver el mundo. Es decir, a mí me importa más que mi país sea una democracia saludable que quién gobierne, porque cuando la democracia es saludable los contrapoderes funcionan, el poder está limitado, por tanto, es difícil que haga grandes daños más allá de lo que la Constitución permite, y además existe siempre la posibilidad del cambio. Aspiro a morirme en una democracia saludable, y por eso soy especialmente sensible a todo aquello que dañe en el fondo el sistema. Otros gobiernos intentaron aprovechar resquicios del Estado o del poder para beneficiarse o para atenuar las responsabilidades. Ahora, estamos hablando de intentar tocar el sistema. Y esto es lo que verdaderamente me preocupa. Me preocupa la deriva del PSOE a posiciones populistas y de extrema izquierda.
¿[[LINK:TAG|||tag|||6336155b87d98e3342b26c88|||Pedro Sánchez ]]es el fruto natural de esta continua degradación institucional y democrática?
El poder es expansivo, por lo que resulta complicado para el que llega renunciar a aquellos resortes que el anterior ha ganado para el poder. Entonces hay una cierta tendencia a relajar los contrapesos y a que el que llega después no lo revierta. Por ejemplo, la Ley de Seguridad Ciudadana del PP es muy restrictiva de derechos. A estas alturas, el PSOE, que tanto batalló contra ella en la oposición, todavía algunos de los aspectos que se consideraban más lesivos no los ha revertido, porque cuando tú tienes el control de la policía pues la cosa cambia. Entonces, ¿qué es lo que pasa ahora? Que la degradación ha llegado a un nivel muy fuerte, y la única opción para sanear la democracia es que quien llegue al poder retrotraiga eso, renuncie a parte del poder suplementario que ha ganado el anterior.
«Feijóo dice que tiene intención de volver a la institucionalidad, pero deberá resistir la presión del PP»
Deja una puerta abierta a la esperanza, a la reversión de la institucionalidad.
Feijóo dice que tiene intención de volver a la institucionalidad. Él tiene una experiencia de la política anterior a ese momento del que hemos hablado de 2011, y yo le creo cuando dice que quiere volver a otro tipo de política. Ahora bien, el gobernante también tiene la presión de su propio partido, y los partidos son grandes empleadores. Entonces, tú puedes querer no colonizar las instituciones, pero también te pueden presionar para que coloques a los tuyos, a gente de tu ámbito. Entonces, esa es la presión a la que hay que resistirse.
Habla de Orban, un caso paradigmático de desmantelamiento de la democracia desde dentro: ¿cree que si Magyar lleva a cabo la reconstrucción de una democracia real puede ser ejemplo para España?
Puede ser un ejemplo, o sea, quiero decir, más allá de un ejemplo, porque en algunas cosas hay parecidos y en otras todavía no hemos llegado desde luego al punto en el que está Hungría, pero sí puede ser una esperanza de que todo es reversible. Es decir, de que efectivamente los políticos pueden hacer esa cesión, ese poner al país antes que suceda. Una enseñanza de Hungría es que han sido gente de dentro del partido de Orban. Es decir, que hay que pedir un esfuerzo a aquellos demócratas leales dentro del PSOE.
«Es duro de asumir que Bolaños reúna simbólicamente los tres poderes del Estado en su cartera»
Considera al «triministro» [[LINK:TAG|||tag|||633614481e757a32c790bb0e|||Bolaños]] el peor titular de Justicia en democracia, por delante de Gallardón incluso, y casi podríamos remontarnos a Calomarde...
Una de las cosas que desde luego es curiosa de Bolaños, es ese acaparamiento del tricornio de ministerios en la misma persona: reúne simbólicamente los tres poderes del Estado, al ser a la vez ministro de Relaciones con las Cortes, ministro de la Presidencia del Ejecutivo y a la par ministro de Justicia. Esa mera escenificación de que en el mismo sombrero pueden estar los tres poderes del Estado, en fin, es muy dura de asumir. Fijaros que el Ministerio de Justicia ahora ha pasado a ser un apéndice: cuando se abrevia, se pierde el nombre.
