Que fue Antonio Mayo quien acabó con la vida de su padre, José Manuel, nadie lo pone ya en duda. Ni siquiera la defensa del joven, pese a que este culpó a unos supuestos sicarios cuando fue detenido. Lo que está en juego en el juicio que estos días acoge la Audiencia Provincial de La Coruña no es la autoría del crimen, sino la posible aplicación de una serie de eximentes o atenuantes con las que su abogado intentará rebajar una pena que, para las acusaciones, debe ascender a 23 años de cárcel. La gran pregunta es si Antonio sabía realmente lo que estaba haciendo. Descartada la coartada de los sicarios, hay dos versiones sobre la mesa de lo que...
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