El PP roza la mayoría absoluta en Andalucía y se propone seguir en solitario
Sevilla. Calle de San Fernando. Sede del Partido Popular de Andalucía. A las 22:00 atraviesa el descansillo de la puerta de entrada un mando del partido. Anda cabizbajo. "Regular, regular", repite con un compañero. Dos horas antes, cuando los colegios electorales acaban de echar el cierre a las urnas, hace lo propio Juanma Moreno, acompañado por su mujer. Su actitud es distinta. Viste su sonrisa sempiterna.
Los sondeos le acaban de coronar como el vencedor de los comicios y, además, con la reválida de la mayoría absoluta. Nada menos. Sólo hay un dato que inquieta a algunos integrantes de su equipo: el aumento de la participación. Quieren creer que se debe a los abstencionistas. Consciente de que la demoscopia no va a ser ni la primera ni la última vez que juegue una mala pasada a su formación política, confiesa el candidato popular: "Está todo abierto".
Recuerda sus tres objetivos: "Ganar las elecciones", hacerlo en todas las provincias andaluzas, "coas que no es nada fácil" y, finalmente, "intentar tener una mayoría de estabilidad" para mantener la independencia. Libre de ataduras externas.
Días antes, en la recta final de la campaña, confesaba a LA RAZÓN que le quitaba el sueño "perder la libertad". Finalmente, no hizo pleno. "Vamos a ver si cumplimos los tres, cumplimos uno o no cumplimos ninguno". Y lanza un interrogante que suena a presagio: "¿Qué han votado los resultados", responde: "Sinceramente, no tengo ni la más remota idea porque no hay nada escrutado y, por lo tanto, no tenemos ahora ningún tipo de información".
A las 23:00, el veredicto parece seguro. Dos de tres. Victoria, sí. Incluso con más votos para la buchaca de su candidatura que en las autonómicas anteriores: en torno a 150.000. Pero el PP se queda a un palmo de la meta. Pierde la mayoría absoluta. Un resultado agridulce que le confirma una realidad: cualquier camino posible en la derecha pasa por el entendimiento con Vox.
Estas elecciones representaban una última oportunidad para reconfigurar el tablero y reducir la dependencia de una formación que, en el caso andaluz, hará valer el precio de su llave. Ningún mando popular contempla una repetición electoral. Habrá negociación y está por ver si el desenlace es el de un gobierno de coalición. O no. Porque la intención de Moreno y del PP es seguir cuatro años más en solitario. Vox, por lo pronto, se reserva sus intenciones.
Entre los mandos populares, a pesar de la caída porcentual, se niegan a hacer autocrítica. Si hace cuatro años los restos decantaron el umbral de la gloria, ahora son esos mismos restos los que dejan el balón fuera del palo. "Yo creo que Juanma no se le puede pedir todo. Además de subir en votos encima no podemos pedir que desmovilice a la izquierda", opina un destacado dirigente de la cúpula nacional. De lo que está por venir, se niega a dar nada por sentado. "Veremos ahora cómo lo gestionamos. Habrá que demostrar fortaleza".
