"Cultivo perezoso", la revolucionaria forma de producir patatas sin tener que enterrarlas en la tierra
La patata es uno de los alimentos imprescindibles en la gastronomía española. Al ser un producto barato, fácil de cultivar, muy energético y conservable durante mucho tiempo, se convirtió en un elemento fundamental de la cocina en los siglos XVII y XIX. Fruto de ello, surgieron muchos de los platos más populares de la actualidad: la tortilla de patata, las patatas bravas, patatas a la riojana, las patatas revolconas, el pulpo a la gallega, el marmitako, el cocido madrileño....
Las variedades más populares son las cultivadas en Galicia, pero también se producen en otras comunidades como en Castilla y León, Andalucía o Murcia y, aunque la producción ha aumentado en los últimos años, España sigue siendo un país importador de este tubérculo.
El 89 por ciento del volumen total de compras de patata de consumo proviene de países comunitarios, sobre todo de Francia, de donde proviene el 75 por ciento de total importado, seguido de Portugal (7 por ciento).
A pesar de ello, es uno de los productos que durante los últimos años, en los que la vida saludable ha tenido un "boom" ha empezado a tener, de manera injusta, mala fama. Es un producto de alto valor calórico si se prepara o se acompaña de aceite, sobre todo en frituras. Sin embargo, para nuchos nutricionistas es uno de los alimentos más recomendados para tener una alimentación sana o, incluso si se busca la pérdida de peso.
Es un producto saciante, que ayuda a comer menos durante el día, es bajo en calorías (70-90 kilocalorías por cada 100 gramos), es rica en carbohidratos complejos, agua y fibra, contiene almidón resistente y aporta energía estable, evita picos de hambre y antojos de dulce.
La patata es rica en potasio, vitamina C y vitamina B6, importantes para metabolismo y función muscular. Su cultivo precisa suelos sueltos y profundos (evitar terrenos arcillosos o muy compatados), arenosos, con buen drenaje, ricos en materia orgánica, con un pH entre el 5,5 y el 7, bastante horas de luz, temperatura moderadas y agua abundante. Para que la explotación sea rentable, se requiere de un mínimo de una hectárea de terreno para poder comenzar a comercializar el producto.
Sin embargo, esto puede cambiar en un futuro cercano gracias a una nueva técnica utilizada por productores canadienses, con la que no es necesario enterrar el tubérculo, lo que facilita su cultivo y, sobre todo su extracción y limpieza.
Por qué se se llama "cultivo perezoso" el nuevo sistema de producir patatas
Denominado "cultivo perezoso", se basa en una simple imitación de los procesos naturales que tienen lugar en el bosque. Las patatas no se plantan en hoyos, sino que simplemente se colocan ligeramente sobre la superficie del suelo o en un surco poco profundo y luego se cubren con una capa gruesa de hojas en descomposición.
Esta capa orgánica funciona como un aislante perfecto, manteniendo la humedad y la temperatura necesarias y, al mismo tiempo, impide que las malas hierbas reciban luz.
Una de las mayores ventajas de este método es la limpieza de la cosecha, algo fundamental durante la recolección. Las patatas que crecen sobre una capa de hojas no entran en contacto directo con la tierra compacta, por lo que no se les forma costra y al cosecharlas parecen recién lavadas.
Además, la ventaja es que se puede hacer de manera manual, sin necesidad de herramientas que pueden dañar el producto, lo que permite ahorrar energía y cuidar la salud de las plantas.
Sin embargo, esta forma de cultivo tiene algún inconveniente. Las hojas deben colocarse gradualmente según el crecimiento de la planta de patata, en lugar de rellenar con tierra. El objetivo es evitar que les dé la luz para evitar que se pongan verdes y el producto se amargue. Es importante elegir hojas limpias de árboles de hoja caduca, que se descomponen más rápido y aportan al suelo los nutrientes necesarios. Un humus de alta calidad capaz de fertilizar el suelo durante años sin necesidad de utilizar fertilizantes.
