Juanma Moreno traza su plan: pactar con Vox y reformular su “prioridad nacional” para seguir solo
Solo. Sin Vox. Pero con un acuerdo parlamentario. Así es como pretende gobernar Juanma Moreno en Andalucía durante los próximos cuatro años después de perder la mayoría absoluta. A pesar de la subida de 150.000 votos que registró su partido.
Si la disyuntiva en la campaña fue lío o estabilidad, horas después del recuento el presidente andaluz no niega que algo de lío habrá. “Pequeñito”, bromea. Pero lío, al fin. Atrás queda la tranquilidad de la legislatura pasada. La realidad es la que es: desde su próxima investidura hasta los presupuestos, toda la gobernabilidad depende del pulgar de Santiago Abascal.
Como cada lunes de resaca electoral, el PP celebró este mediodía en su sede central el tradicional Comité Ejecutivo Nacional, para hacer una lectura de las urnas. Desde la puerta corredera de la entrada hasta la planta segunda, donde tiene lugar el encuentro, todos los cuadros de la formación recibieron a Moreno con un paseíllo de aplausos. Porque no deja de ser el vencedor indiscutible del 17-M. Sin “matrícula de honor”. Con un “sobresaliente”, dijo anoche.
En su llegada a la calle Génova 13, el barón andaluz despejó el primero de los interrogantes que encima de la mesa: pretende seguir en la Junta como está ahora mismo. Sin compañías. “Yo creo que el resultado es lo suficientemente contundente y lo razonable y sensato es respetar lo que la mayoría de andaluces ha decidido en las urnas: que el PP gobierne en solitario. Lo digo por una razón: al final el PP ha sacado 150.000 votos más, casi 20 puntos más que el PSOE y casi 30 puntos más que Vox”, resolvió con la prensa.
Hizo hincapié Moreno en que los resultados son “lo suficientemente contundentes para gobernar”. Cosa bien distinta, admitió, es la geometría. “La dinámica parlamentaria nos lleva a buscar acuerdos”. Y el único entendimiento posible para el PP pasa por Vox, que tiene que decidir cuánto hará valer sus apoyos. Ni siquiera se plantea como hipótesis que el PSOE vaya a facilitar nada. Tampoco las dos izquierdas.
Segundo interrogante que tiene pendiente resolver el presidente andaluz: Abascal dejó bien claro este domingo que su llave no será gratuita y que, de entrada, la “prioridad nacional” va a ser un requisito. Un sintagma al que el presidente andaluz no le ha querido echar cuentas desde que Vox se lo coló al PP en los pactos de Extremadura y Aragón.
“Nosotros tenemos una prioridad: Andalucía. Eso es lo que vamos a respetar, lo que vamos a hacer y lo que hemos hecho hasta ahora”, se limitó a responder Moreno, que se enfrenta a una ardua tarea. Tendrá que hacer más de un encaje para recibir los votos de Vox sin firmar tal concesión dialéctica.
De ahí, quizás, que hoy no ha querido responder de forma binaria. Ni sí, ni no. Por lo que pueda pasar. A fin de cuentas, el concepto que le ha regalado el PP a Vox no deja de ser una declaración de intenciones sin más consecuencia que establecer un requisito de arraigo -que, por otra parte, ya existe- en la concesión de las ayudas sociales.
De momento, no ha habido ningún contacto entre los dos partidos. “Ahora mismo estamos en la resaca, no hay ningún tipo de contacto”. Lo que toca, dijo Moreno, es “celebrar unos resultados muy positivos, históricos”. Antes de sumarse a la fiesta con sus compañeros, lanzó un “reflexión” a Vox que, en realidad, era un primer órdago: “No tendría ningún sentido la imposición o la búsqueda permanente de un sillón que no sería razonable, sensato ni comprensible para esa mayoría de andaluces que han optado claramente por el PP”.
