La tasa de paro no bajará del 10% en todo el año y el crecimiento del PIB se rebaja al 2,2%
La incertidumbre en torno al conflicto en Oriente Medio, con la Unión Europea como una de las zonas más expuestas al shock de precios, ha impactado de lleno en las previsiones macroeconómicas hasta final de año. El panel de Funcas ha elevado cinco décimas su previsión de inflación para 2026, hasta el 3,1%, y dos décimas la subyacente (sin alimentos frescos ni energía), al 2,7 % -para caer al 2,3 % y el 2,4% respectivamente en 2027-. Este repunte del IPC se ha visto provocado por la escalada de los costes energéticos y de otras materias primas, que "complica la tarea de la política monetaria" al dificultar la evaluación del riesgo de desanclaje de las expectativas de inflación.
En este contexto, ya se atisba una desaceleración de la economía española, que cerrará con un crecimiento del 2,2 %, una décima por debajo de la anterior previsión, moderando el avance intertrimestral del 0,6 % del primer trimestre al 0,4% el resto del año. Aunque Funcas indica que el nivel de riesgo es menor que en la anterior revisión, para 2027 ha decidido congelar la proyección de crecimiento al 2%, una moderación que responde a una menor demanda interna (aportaría 2,1 puntos) y externa (restaría una décima), mientras que el sector exterior restaría una décima. Respecto al perfil trimestral, se esperan tasas de crecimiento en el entorno del 0,5%. Además, el déficit público aumentaría este año hasta el 2,5% y se reduciría el que viene al 2,3%. La estimación de crecimiento del empleo para 2026 y 2027 se mantiene sin cambios en el 1,9% y en el 1,5%, pero la tasa de paro se estancaría en el 10% este año y no bajaría hasta el 9,6% hasta 2027
En cuento a los tipos de interés, por el momento, los principales bancos han decidido mantenerlos, aunque los mercados consideran que se acabará produciendo un ajuste. En el caso del BCE, subiría los tipos un cuarto de punto, hasta el 2,25%. En esa línea, el Euribor cotiza en el entorno del 2,8%, frente al 2,2% antes del estallido de la guerra de Irán. De manera similar, la rentabilidad del bono español a diez años ha pasado del 3% en febrero a cerca de 3,6%. Los panelistas prevén que esos valores se mantengan al menos hasta finales de año, es decir, por encima de la anterior previsión de consenso.
Todas estas perspectivas económicas siguen condicionadas por las consecuencias del conflicto en Oriente Medio y su duración en el tiempo, ya que el golpe energético y sobre las importación de materias primas en la Unión Europea hace que sea uno de los territorios más condicionados por la subida de los precios.
