Por los pasos de cebra de la Castellana, que a veces, con este tiempo, parecen sacados de una película de Sorrentino, van los jovencitos enamorados que trabajan en las 'big four' y también las sospechas de corrupción del Gobierno y del socialismo. En la oscuridad de nuestro destino acariciamos la luz de una revelación que ya presentíamos., como la alegría del que sentado en el despacho del detective consigue las pruebas de que su mujer efectivamente le ha puesto los cuernos. Duele, pero reconforta. Como decía mi amigo Luis de la Pascua, en todos los puticlubs hay una madame, y aquí lo que nos falta saber es quién era la madame. Los patos del Retiro, a los que echan pan...
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