A sus 82 años, Mick Jagger sigue con ganas de fiesta. Así lo ha demostrado en Stromboli, donde se le ocurrió organizar una una fiesta que, a juicio de los residentes del tranquilo pueblo italiano, resultó ser demasiado escandalosa para sus estándares. Y todo acabó con presencia de los carabineri para poner fin al barullo. Como en los viejos tiempos. La película se llama 'Tres hermanas incestuosas' y supone el regreso de Mick Jagger al cine, una faceta de su carrera que no le ha dado demasiadas satisfacciones a lo largo de su vida. No han sido muchas las películas suyas con actuaciones relevantes, pero sigue insistiendo. A ver cómo le funciona su último filme. Lo que no ha cambiado es su gusto por las fiestas. Resulta que el cantante de los Rolling Stones se encontraba por el precioso pueblo de Stromboli, en Italia, donde ha participado en la citada película. Y con motivo del final del rodaje, tiró de un clásico y organizó una fiesta en la propiedad alquilada en la que ha estado residiendo estos días. Y, claro, como su poder de convocatoria permanece intacto -quién puede resistirse a una fiesta organizada por Jagger- a la celebraciónacudieron las actrices Dakota Johnson, Saoirse Ronan y Jessie Buckley, coprotagonistas de la película de intrigante título. La fiesta transcurría con normalidad, según contaban los asistentes a la misma, hasta que la policía se presentó en la propiedad tras recibir varias llamadas de los vecinos, poco acostumbrados al ruido. Según la agencia de noticias italiana Ansa, los teléfonos de las autoridades no pararon de sonar con quejas de propiedades cercanas debido al ruido que salía de la fiesta de Mick Jagger. Porque Stromboli, solo por recordar, apenas tiene 500 habitantes y hasta el canto de un pájaro podría ser considerado un estruendo. Eso sí, los carabineri se toparon con las caras de incredulidad de los asistentes, probablemente acostumbradas a pensar que una fiesta sin decibelios ni es fiesta ni es nada. Según la agencia, los participantes de la celebración reaccionaron con «confusión e hilaridad» a la llegada de la policía. Sin embargo, los tiempos han cambiado y ahora Jagger es más comprensivo con los demás. No hubo insumisión y los fiesteros bajaron la música a pesar de alegar que las canciones se reproducían «por un pequeño altavoz» y que todo transcurría a un volumen «aceptable». La fiesta fue lo último que hizo Mick Jagger antes de marcharse de Stromboli al día siguiente en un helicóptero privado. Fue el final de su estancia italiana, muy diferente a la de aquellos años salvajes, en los que llegaba la policía, hacía una redada y se llevaba arrestados a varios participantes para ocupar en pocas horas primeras páginas de los periódicos. Lo que es innegable es que Mick Jagger mantiene a sus 82 años unas amplias ganas de seguir haciendo cosas. En breve habrá nuevo disco de los Rolling Stones mientras llega el estreno de 'Tres hermanas incestuosas', que todavía tardará.