Jornada tórrida en Roland Garros, de unas temperaturas impropias de mayo en París. Con el termómetro llegando a reflejar 33º C, con el calor sin dar respiro a jugadores, trabajadores y aficionados. Hasta que llegó la gota fría en forma de número uno mundial y principal favorito del torneo. El hombre de las nieves, el italiano
Jannik Sinner, apagó cualquier conato de incendio en la grada de la Philippe Chatrir, enfrió los ánimos locales y el ambiente con una escalofriante eficacia.
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