La gestión del Sevilla es objetivamente un desastre en los últimos años. El club acumula una deuda inexplicable para una entidad que ha llenado sus vitrinas en las últimas dos décadas gracias a una dirección que llegó a ser modélica en toda Europa y que se ha descompuesto en tiempo récord. Las últimas dos temporadas han sido deportivamente malas y el equipo ha flirteado demasiado con el descenso. No debe ir más el cántaro a la fuente. Pero el horizonte que se le presenta al Sevilla es demasiado nublado. El tiempo perdido en la negociación con Sergio Ramos puede acabar siendo determinante si el consejo de administración no acierta de pleno en la política deportiva inmediata, claramente lastrada por el... Ver Más