Basta un visionado no demasiado exigente del vídeo de Isak Andic cayendo en la sede de Mutua Universal para entender que no cayó de casualidad o porque las rodillas le fallaron, sino porque se desequilibró pisando la gravilla. También se ve claramente cómo tiene el instinto de poner las manos para parar la caída; y hasta qué punto el hombre estaba fuerte, porque enseguida se levanta, se ajusta la chaqueta, y continúa su camino. Las imágenes, no sólo éstas, muestran lo que muestran, y no lo que querríamos que mostraran. Es difícil asistir a este caso dejando las emociones a un lado, los rumores, las especulaciones. Todo el mundo dice saber algo sobre lo que en realidad pasó. Pero luego...
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