Especialistas alertan sobre una forma de violencia silenciosa contra adultos mayores que suele pasar desapercibida
La pérdida de autonomía, la infantilización y la negligencia en los cuidados figuran entre las formas más frecuentes de maltrato hacia las personas adultas mayores, según advirtieron especialistas durante la conmemoración del Día Mundial de Toma de Conciencia sobre el Abuso y Maltrato en la Vejez.
Aunque el abuso suele asociarse con agresiones físicas o verbales, expertos señalaron que muchas situaciones de violencia ocurren de manera menos visible. Entre ellas destacan decisiones tomadas sin consultar a la persona, restricciones a su participación en actividades, sobreprotección y falta de respeto a sus preferencias y tiempos.
De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada seis personas mayores de 60 años sufrió algún tipo de abuso durante el último año. Además, dos de cada tres trabajadores de instituciones de cuidado reconocieron haber incurrido en alguna forma de maltrato.
La problemática también se refleja en las denuncias recibidas por la Defensoría de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires, que reporta entre 200 y 400 denuncias diarias relacionadas con dificultades económicas, negligencia y otras situaciones que afectan a esta población.
Maltrato estructural y dificultades económicas
Para Eugenio Semino, defensor de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires, una de las manifestaciones más extendidas es el denominado maltrato estructural.
El especialista sostuvo que cuando una persona jubilada recibe ingresos insuficientes para cubrir sus necesidades básicas se produce una forma de vulneración de derechos.
Según explicó, una parte importante de las consultas recibidas por la Defensoría está relacionada con la imposibilidad de adquirir medicamentos o afrontar gastos de vivienda. Estas situaciones impactan directamente en la calidad de vida de las personas mayores.
El desgaste de quienes cuidan también preocupa
Los especialistas indicaron que muchas situaciones de abuso ocurren dentro de los propios entornos de cuidado.
Semino afirmó que cerca del 90% de las personas cuidadoras son mujeres, tanto en funciones formales como informales. Añadió que suelen desempeñar labores exigentes y con baja remuneración.
El experto señaló que la sobrecarga física y emocional puede derivar en conductas negligentes que afectan a las personas dependientes. Entre los ejemplos mencionó la omisión de cambios de pañal o la falta de suministro de medicamentos.
La autonomía, un derecho que suele vulnerarse
Desde el Centro Hirsch, la directora médica Carolina Díaz advirtió que muchas formas de maltrato permanecen ocultas porque se presentan como acciones cotidianas.
La especialista explicó que tomar decisiones sin consultar a la persona mayor, ignorar sus preferencias o limitar su participación en actividades constituye una vulneración de derechos que con frecuencia pasa desapercibida.
Díaz agregó que existen factores que aumentan la vulnerabilidad frente al abuso. Entre ellos mencionó el aislamiento social, la dependencia física, el deterioro cognitivo, la falta de redes de apoyo y la dependencia económica.
Riesgos por el uso inadecuado de sujeciones
Otro aspecto que genera preocupación es el uso inapropiado de sujeciones físicas o químicas, como ataduras o sedantes.
La especialista indicó que durante años estas prácticas se utilizaron para prevenir caídas o controlar determinadas conductas. Sin embargo, actualmente existe evidencia de que pueden provocar pérdida de autonomía, deterioro funcional y un mayor riesgo de complicaciones.
La infantilización afecta a personas activas
Los expertos también alertaron sobre la infantilización, una forma frecuente de violencia hacia las personas mayores.
Semino explicó que el temor a la fragilidad puede llevar a familiares o cuidadores a anular la capacidad de decisión de personas que continúan desarrollando una vida activa.
El especialista recordó que una persona de 60 o 70 años puede tener por delante entre 15 y 25 años de expectativa de vida, lo que obliga a replantear la manera en que la sociedad aborda el envejecimiento.
Más adultos mayores viven solos
El envejecimiento poblacional plantea nuevos desafíos para las familias y los sistemas de cuidado.
Díaz señaló que cada vez más personas mayores viven solas mientras sus familiares trabajan o residen lejos. Esta situación impulsa una creciente demanda de orientación y seguimiento a distancia.
Según la especialista, muchas familias desean acompañar a sus seres queridos, pero enfrentan limitaciones para brindar apoyo presencial todos los días.
Tecnología como apoyo para mantener la autonomía
Ante esta realidad, los especialistas consideran que las herramientas digitales pueden complementar los cuidados cotidianos.
Díaz afirmó que la tecnología permite ofrecer orientación, seguimiento y espacios de estimulación para personas mayores que viven solas.
La experta destacó que estas soluciones pueden ayudar a fortalecer la autonomía y facilitar el acompañamiento cuando la distancia o las obligaciones laborales dificultan la presencia constante de familiares.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
