Добавить новость
ru24.net
World News
Июнь
2026
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21
22
23
24
25
26
27
28
29
30

Marta Masi: «Mi truco para convivir con la fibromialgia es ponerme guapa y salir a la calle, que es vida»

0
Abc.es 
Expresiva como pocas, en esta entrevista reflexiona sobre cómo su experiencia como paciente de fibromialgia ha transformado su mirada como profesional y paciente, más allá de su labor como divulgadora en temas de salud femenina, pero no deja de mostrarnos la mejor cara que puede mostrar la enfermedad. -Es paciente de fibromialgia desde hace años. ¿Por qué lo hace público ahora? -Cuando empiezo a ser más conocida y empiezo a hacer colaboraciones me citaban a las ocho de la mañana para una grabación. Y mi cuerpo a esas horas 'no tira'. Al principio, ponía excusas, hasta que al final tuve que decir la verdad: que por salud necesitaba quedar más tarde. Siempre intento quedar a partir de las 11-11.30, sobre todo, porque mi pico de dolor es por la mañana. -Y lo cuenta. -Y es una cosa que no me enorgullece, porque es algo que siempre he llevado en silencio, como parte de mi privacidad. Soy una persona muy alegre, muy vital y divertida, y parece que no encaja con el discurso de una enfermedad crónica. Pero llega un momento en que mi nivel de exposición pública es tal, que tengo que contarlo. -Y entonces… -Me sorprende… cuando empiezo a contarlo, me animan a que lo cuente más, porque me aseguran que voy a ayudar a muchas mujeres: 'Háblalo'… Y fíjate que se supone que te tiene que dar más vergüenza hablar de menopausia que de fibromialgia, pero en mi caso es al revés. A mí la menopausia no me da vergüenza porque todas las mujeres van a pasar por ella en un momento de su vida. No me va a hacer más senil, ni más mayor. Yo tengo 47 años, con o sin menopausia. En cambio, la fibromialgia me cuesta más porque la veo como una debilidad, y porque creo que puedo cortar a la gente, que puede pensar 'Jo, ya está Marta. Verás tú ahora…'. Y esto me da mucho apuro. -¿Cuándo empezó a sentir los primeros síntomas? -Desde pequeña vivía con dolor, porque sufro de migraña crónica. Yo recuerdo que estudiaba en un colegio religioso y mis profesoras me decían que ofreciera mi dolor al Señor. Y así crecí, ofreciendo el dolor. Pero, con el paso de los años, el dolor fue a más, me dolía todo el cuerpo. Influyó mucho el ritmo de Madrid y el estrés no ayuda a una persona con dolor. -Pero pasó tiempo hasta que le diagnosticaron la enfermedad -No sabía que tenía fibromialgia y tampoco sabía lo que era. Pero antes de casarme le decía a mi marido: 'Oye, que yo puedo ser muy divertida, pero necesito mucho descanso y unos cuidados, o me pongo muy pesada'. Tenía el diagnóstico de migraña crónica por un neurólogo, pero no tenía ningún informe que justificara que me doliera todo el cuerpo. -¿Y cómo llega el diagnóstico? -Mi principal síntoma de inicio fue un brote -porque la fibromialgia funciona por brotes- era un dolor en las piernas, como unas agujetas muy fuertes, pero fue a más. Me dolía todo el cuerpo y empecé a pensar que lo mío no era normal y que tenía algo muy serio. Con 35 años fui a SHA a relajarme, porque a mí todo lo que sea paz, descanso, en manos de médicos, me gusta mucho y me viene muy bien. Allí haces un circuito entre diversos especialistas y uno de los médicos me tocó detrás de la rodilla y yo pegué un grito. Y me dijo: '¿Te ha visto alguna vez un reumatólogo? Porque esto es un punto gatillo y podrías tener fibromialgia'. Empezó a tocar ciertos puntos y al final de me dijo que tenía «una fibromialgia del libro». Yo no sabía lo que era. Después me hicieron las pruebas y efectivamente, tenía fibromialgia con colitis colágena, una alteración del aparato digestivo, porque suelen ir de la mano. -¿Cómo te sentiste al recibir el diagnóstico? -Al principio, alivio, porque llevaba mucho tiempo con mucho dolor y empezaba a pensar que me pasaba algo serio. Vivir con dolor todos los días es un rollo, pero por lo menos tiene un nombre, un diagnóstico y un tratamiento que me ayuda a hacer vida normal. A raíz de ahí, busqué un reumatólogo que me confirmó el diagnóstico y las patologías asociadas. Pero al final es algo con lo que ya convivía. Lo único es que ahora le puedo poner un nombre y tengo seguimiento. -¿Cuáles son los síntomas de un brote? -Según la fase de la enfermedad, hay días que estoy más inflamada y días que estoy menos. Ahora ya sé que tiene una explicación. Por otro lado, noto que el estrés o pasarme llevando una vida más movida de lo normal, acaba provocándomelo. En mi caso, es un dolor en las piernas. Cuando empiezo a notarlo, ya sé que viene y, por supuesto, vivo contracturada. Necesito sesiones con mi fisio y con mi quiropráctico. He aprendido que tengo que ser muy ordenada en mi vida, porque el desorden me provoca brotes. Cuando más dolor tengo suele ser por las mañanas. Por las tardes, rindo más. -Pero también es verdad que le ha puesto una cara a la fibromialgia, que no la tenía. -Es que al final, siendo ordenada, conociéndote y teniendo autocontrol puedes tener una vida completamente normal. De hecho, yo trabajo todos los días. Es más: cuando peor me encuentro, más me maquillo porque para mí es fundamental verme bien. Y al verme guapa, me digo a mí misma: 'Oye, no estás tan mal. ¡Venga y tira!'. Ahora, si yo me regocijo, me quedo en la cama, estoy con mala cara, con ojeras, me miro al espejo y me veo horrorosa… es como la pescadilla que se muerde la cola. -¿Cuáles son sus trucos para convivir en el día a día con una enfermedad tan complicada? -Mi truco es: levántate, tira adelante, píntate, no dejes de tomarte el tratamiento, que te veas guapa. Y sal a la calle, porque la calle es vida. No te quedes en casa, porque entonces ya te estás alimentando. Y sobre todo, -y esto ahora me cuesta decirlo-, no lo verbalices. Porque si lo verbalizas, haces que la fibromialgia dirija tu vida. Es importante saber cuándo no te encuentras bien, que ya te has tomado tranquilamente tu café, que el tratamiento ya te está haciendo efecto y, entonces sí, ¡'p'alante'! -¿Y mentalmente? -La mente hace mucho y yo la trabajo, me hablo en tono muy positivo. '¡Mira qué guapa estás! ¡Olé, qué bien te ha quedado!'. Tengo la suerte de que mi marido me ayuda mucho y tener una persona al lado que te entiende y que te apoya, hace mucho. Y mis hijas, que son maravillosas. Pero si viera que lo necesito, por supuesto que recurriría a un terapeuta. -¿Qué le dirías a una mujer que acaba de ser diagnosticada? -Que se quiera mucho, que tenga una rutina diaria respetando sus tiempos y que no le importe el qué dirán. Tiene que seguir su ritmo y, si se tiene que ir a las 12 a casa, como Cenicienta, que se vaya. No hay nada mejor que conocerse y actuar en consecuencia. Además, no es una enfermedad lineal. Hay días que estás mejor y días que estás un poquito regular. Escucha a tu cuerpo y adáptate.



Moscow.media
Частные объявления сегодня





Rss.plus
















Музыкальные новости




























Спорт в России и мире

Новости спорта


Новости тенниса