Solo la selección de Inglaterra puede presumir de una historia tan longeva en el fútbol como la de la también británica Escocia. Los Three Lions y la Tartan Army protagonizaron el 30 de noviembre de 1872 el primer partido internacional de carácter oficial en la historia del fútbol, al rubricar un empate sin goles en el estadio de críquet Hamilton Crescent, ubicado en la localidad de Partick, en el área metropolitana de Glasgow. Aquel primer duelo de hace más de siglo y medio, el primero reconocido por la FIFA, determina las raíces antiguas del tradicional fútbol escocés, que sin embargo, a lo largo de estos 150 años no ha sido capaz de superar el primer corte en un Mundial, el torneo de los torneos en el balompié a nivel global. Y es que en ninguno de los ocho Mundiales previos que Escocia ha disputado a lo largo de su historia ha podido avanzar más allá de la fase de grupos inicial, sea cual sea el formato. Ese es su techo de cristal. Así, cayó a las primeras de cambio en Suiza 1954, Suecia 1958, Alemania 1974, Argentina 1978, España 1982, México 1986, Italia 1990 y Francia 1998, la última fase final en casi tres largas décadas de sequía, hasta que en noviembre de 2025 selló su pasaporte para este campeonato de Estados Unidos, México y Canadá al imponerse en un grupo clasificatorio de UEFA que compartía con Dinamarca, Grecia y Bielorrusia. La novena participación mundialista de Escocia comenzó con victoria, al imponerse por la mínima a Haití con un solitario tanto del jugador del Aston Villa John McGinn. Fue el quinto triunfo del combinado británico en una fase final de un Mundial, después de los que logró ante Zaire en el 74, Países Bajos en el 78, Nueva Zelanda en el 82 y Suecia en el 90. Y es que Escocia jamás ha ganado más de un partido en la misma edición mundialista, un reto al que se enfrentó, sin éxito, en su encuentro de la segunda jornada contra Marruecos, resuelto con una diana de Saibari para la selección africana. Con tres puntos en su haber el equipo de Steve Clarke llega a la última jornada del grupo C con plenas opciones de avanzar en el Mundial y lograr algo inédito, aunque se jugará su futuro en el campeonato frente a la Brasil de Carlo Ancelotti. La Canarinha se quitó la decepción del empate inicial frente a Marruecos goleando a Haití (3-0) y llega igualada a puntos con el combinado africano, aunque con mejor diferencia de goles antes de afrontar la batalla a dos bandas por el primer puesto, que a priori garantiza una ruta más amable por la apasionante fase eliminatoria. De momento, Escocia es tercera en discordia, la posición que maneja un interrogante, pues solo los ocho mejores terceros de los doce grupos seguirán adelante en el torneo. Tres puntos, un gol a favor y otro en contra ahora mismo son registros más que suficientes para la selección de la Cruz de San Andrés, pero debe salir airosa de su encuentro en el Hard Rock Stadium de Miami frente a la pentacampeona mundial. Un empate le valdría, probablemente también una derrota decorosa, pero más allá de las cábalas, debe resistir contra un enemigo temible y poderoso, al más puro estilo Braveheart. En juego está un hito inédito en su longeva trayectoria. Leyendas como Denis Law, todo un Balón de Oro, Kenny Dalglish, Graeme Souness o Gordon Strachan no pudieron llevar a la selección escocesa hasta esa deseada eliminatoria mundialista que tanto se ha resistido. Ahora, el testigo lo recogen Scott McTominay, Andy Robertson o John McGinn, y en las gradas una auténtica marea de apasionados aficionados que están tiñendo de color el Mundial. Les espera la gloria de la Tartan Army si logran el mayor triunfo escocés desde aquel lejano partido de 1872 ante Inglaterra con el que inauguraron la historia de las selecciones nacionales.