Los expertos ya avisan: deberías dejar de tirar el agua del aire acondicionado y empezar a aprovecharla todos los días
Cada vez que el aire acondicionado se pone en funcionamiento y lleva mucho tiempo enfriando el espacio que sea, este comienza a echar agua, resultado de una gran labor que todos los consumidores consideran imprescindible durante el verano. Es cierto que la mayoría la ve gotear por la pared exterior y no le presta atención, o directamente la deja ir al desagüe sin más.
No obstante, los técnicos de climatización y los expertos en sostenibilidad llevan tiempo insistiendo en que ese líquido es un recurso desmineralizado y libre de cloro. Básicamente, no es un residuo, ya que tiene varias aplicaciones domésticas perfectamente válidas que muchos desconocen.
Cuando el aire acondicionado enfría una habitación, absorbe el aire cálido y húmedo del ambiente, lo hace pasar por el evaporador y extrae su humedad. Esa humedad se condensa dentro del equipo y sale por un pequeño tubo de desagüe en forma de gotas.
El proceso puede generar entre uno y dos litros de agua por hora, dependiendo del tamaño del equipo, la temperatura exterior y la humedad ambiente. En un día caluroso puede superar los 10 litros. Incluso puede producir entre cinco y 20 litros al día, dependiendo de factores como la humedad ambiente, la potencia y las horas de uso.
Nada de cloro ni cal: esto es lo que hace diferente al agua que produce el aire acondicionado
Eso sí, los expertos clarifican que esta agua no es potable; no puede utilizarse para beber, cocinar, lavar alimentos ni dar de beber a mascotas. La razón es que, aunque esté desmineralizada, puede contener partículas de polvo o bacterias procedentes de las tuberías del equipo, especialmente si este no recibe un mantenimiento frecuente.
Por lo tanto, pueden ofrecer otro tipo de utilidades muy prácticas. Por ejemplo, puede emplearse en la plancha de vapor, debido a que puede ser una manera excelente de evitar la acumulación de minerales que provoca el uso del agua del grupo, lo cual aumenta la utilidad del electrodoméstico y evita las molestas manchas blancas en la ropa. También puede reutilizarse con total seguridad para llenar la cisterna del inodoro, fregar suelos o lavar el coche.
Además, esta agua se recupera en ocasiones para inyectarla en las cisternas; así lo hacen sobre todo los hoteles, donde cada habitación dispone de una unidad de aire acondicionado y un baño.
Cuidado cuando pasan las 24 horas
El riego de las plantas es otro de los usos que más se han popularizado, especialmente entre quienes se dedican a la jardinería. El agua condensada tiende a ser ligeramente ácida, lo que puede ser beneficioso para algunas especies pero perjudicial para otras. Especies como las orquídeas, helechos y violetas africanas, que prefieren ambientes ligeramente ácidos, prosperan con este tipo de riego. Sin embargo, se recomienda mezclarla ocasionalmente con agua del grifo o añadir fertilizantes para reponer los minerales esenciales.
En cuanto a la seguridad con el agua procedente de los aires acondicionados, los especialistas advierten de que, si no se cuida correctamente, puede provocar proliferación de bacterias si se acumula por mucho tiempo. Lo recomendable es no almacenarla más de 24 horas sin usar, guardarla en un recipiente limpio y con tapa, y si se destina a electrodomésticos, filtrarla previamente para eliminar cualquier resto de suciedad.
