El empleo afronta el reto de la longevidad
El envejecimiento de la población ya no es solo un desafío demográfico o social. Se ha convertido también en uno de los principales retos para el mercado laboral y para la competitividad de las organizaciones. España supera ya los cinco millones de trabajadores mayores de 55 años —uno de cada cinco activos—, una realidad que obliga a empresas e instituciones a replantear la forma de gestionar el talento, preservar el conocimiento y aprovechar la experiencia acumulada durante décadas.
Con este telón de fondo, el Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre ha celebrado un encuentro dedicado al empleo, la longevidad y la diversidad generacional, en el que se presentó el libro «El futuro del trabajo es gris», del experto internacional en liderazgo y cultura organizativa Dan Pontefract. La obra, publicada por la editorial Almuzara, plantea que el verdadero reto no reside en el envejecimiento de las plantillas, sino en la capacidad de las organizaciones para convertir esa experiencia en una ventaja competitiva.
«Las organizaciones están acumulando una deuda generacional», dice Dan Pontefract
Durante la inauguración, el presidente de Fundación Mapfre, Antonio Huertas, defendió que el cambio demográfico debe contemplarse como una oportunidad para construir nuevos modelos laborales. «Durante años hemos analizado los desafíos asociados al envejecimiento de la población, pero hoy sabemos que también existen enormes oportunidades», señaló. En este sentido, advirtió que, aunque la IA permitirá ganar eficiencia y optimizar procesos, «no sustituye el valor de la experiencia acumulada». Para Huertas, el mayor riesgo para las empresas «no es el envejecimiento de sus plantillas, sino desperdiciar el talento acumulado».
Precisamente sobre ese riesgo profundiza Dan Pontefract en su libro. El autor alerta de que las organizaciones están acumulando lo que denomina «deuda generacional», una pérdida silenciosa de conocimiento que se producirá cuando los profesionales con mayor experiencia abandonen las empresas sin haber transferido su saber a las nuevas generaciones. «La factura llegará el día en que sus profesionales más experimentados abandonen la empresa, llevándose consigo un conocimiento que nadie transfirió», afirmó.
Frente a este escenario, Pontefract propone transformar la experiencia en un auténtico «dividendo», impulsando culturas organizativas donde convivan innovación, aprendizaje y colaboración entre profesionales de distintas edades. Para ello, defiende la necesidad de fomentar carreras profesionales más largas y flexibles, desarrollar modelos de jubilación progresiva, reforzar el aprendizaje continuo durante toda la vida laboral y establecer programas estructurados de mentoría y transferencia de conocimiento entre generaciones. A su juicio, «las organizaciones más competitivas serán aquellas capaces de fomentar la colaboración entre generaciones, combatir el edadismo y construir culturas laborales que convivan de forma natural».
La reflexión continuó con una mesa redonda moderada por Juan Fernández Palacios, director del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre, en la que participaron Manuel Pimentel, escritor y exministro de Trabajo y Asuntos Sociales; Pere Estupinyá, bioquímico y divulgador científico; y Casilda Heraso, directora de Selección de Ashoka Fellows y Nueva Longevidad.
Aunque la IA optimiza procesos, no sustituye la experiencia del ser humano
Manuel Pimentel defendió que «el reto es convertir el talento sénior en un activo estratégico y la diversidad generacional en una palanca de innovación y creatividad». Además, destacó que el libro "El futuro del trabajo es gris" invita a repensar la cultura laboral y los modelos de liderazgo mediante iniciativas como la jubilación progresiva, el aprendizaje continuo y la transferencia de conocimiento entre generaciones.
Por su parte, Pere Estupinyá subrayó que la longevidad constituye una de las grandes transformaciones sociales de nuestro tiempo. «La nueva longevidad es una revolución no por vivir más años, sino por vivirlos de una manera completamente nueva», afirmó, antes de resumirlo con una idea: «En el futuro habrá más mayores, pero menos viejos».
Casilda Heraso incidió en que el desafío no pasa solo por prolongar las carreras profesionales, sino por generar entornos laborales más flexibles e inclusivos. «El futuro del trabajo no pasa por alargar la vida laboral, sino por crear formas más flexibles de participación, aprendizaje, emprendimiento y contribución a lo largo de toda la vida», señaló.
Como conclusión, Juan Fernández Palacios dijo que adaptar los entornos de trabajo a esta nueva realidad demográfica, será clave para reforzar la competitividad de las organizaciones y garantizar la sostenibilidad del mercado laboral en las próximas décadas.
