Los MIR plantan cara a Sanidad: exigen sueldos dignos y denuncian que la reforma no acaba con su precariedad
El Ministerio de Sanidad ha dado luz verde a la fase de audiencia pública para la reforma del real decreto que regula las condiciones laborales de los residentes sanitarios (MIR). Aunque la Asociación MIR España (AME) reconoce que el texto supone un "avance relevante" frente a la normativa vigente desde 2006, considera que las medidas planteadas son "insuficientes" porque no logran resolver la precariedad estructural del colectivo.
Por ello, la organización ha anunciado que presentará alegaciones al proyecto antes de que finalice el plazo el próximo 22 de julio, con el objetivo de reforzar las garantías laborales y económicas de los profesionales en formación.
Límites a las jornada
La propuesta de Sanidad introduce por primera vez "límites claros" largamente reclamados: un máximo general de cuatro guardias al mes, topes de 17 horas continuadas de trabajo, un promedio de 45 horas semanales y la prohibición estricta de realizar la jornada ordinaria justo después de una guardia.
También incorpora el derecho a conocer la planificación de la jornada con al menos dos meses antelación y obliga a implantar sistemas de registro horario efectivos. Además, se exigirá el consentimiento expreso del residente para realizar guardias excepcionales, eliminando posibles represalias en su evaluación.
A pesar de aplaudir estas garantías y la inclusión de evaluaciones de riesgos psicosociales, desde la AME advierten que "la residencia no puede seguir sosteniéndose sobre el agotamiento físico y emocional de los profesionales en formación".
Los residentes exigen sueldos dignos
El principal punto de fricción se encuentra en el apartado retributivo. Aunque el proyecto mejora el complemento de grado de formación, la AME considera que el incremento "sigue siendo insuficiente" y sostiene que la residencia no puede seguir dependiendo de las horas extra ni del abuso de las guardias para alcanzar un sueldo digno.
Para erradicar la precariedad de raíz, reclaman establecer por ley unas retribuciones mínimas anuales sin contar guardias que comiencen en los 30.000 euros brutos para los residentes de primer año (R1). Esta escala salarial base debería ascender a los 33.000 euros para los R2, 36.000 euros para los R3, 39.000 euros para los R4 y alcanzar un mínimo de 42.000 euros brutos anuales para los de quinto año (R5).
"El texto supone un avance, pero no resuelve por completo la precariedad", concluye la asociación, que confía en que el periodo de alegaciones sirva para que Sanidad rectifique y reconozca que la sostenibilidad del sistema no puede basarse en el desgaste de sus futuros especialistas.
