El pueblo de Huesca donde veranea Mikel Oyarzabal: un oasis de naturaleza escondido en una montaña y con un templo histórico milenario
Este año es verano de Mundial y los jugadores se han preparado para una temporada larga y extenuante. Después de disputar las diferentes competiciones con sus clubes y luchar por todos los títulos, les queda todavía un mes largo de competición antes de poder dar la vuelta a la hoja del calendario correspondiente al curso 2025/2026. Sin embargo, cuando la Copa del Mundo termine, quien sabe si quizás con una nueva estrella en el escudo de la Selección, todos los jugadores empezarán a pensar en un merecido descanso y en unas justas vacaciones tras una temporada extenuante. Algunos optarán por buscar lugares de ensueño como playas paradisiacas. Otros seguramente opten por irse a grandes ciudades. O incluso cruzarse el mundo para buscar puntos exóticos del planeta. Y otros simplemente fiesta y diversión. Sin embargo, en la selección española hay hueco para todo tipo de gustos y es que algunos se quedan con opciones más tranquilas y más nacionales como es el caso de Mikel Oyarzabal. El delantero de la Real Sociedad es una persona transparente. Lo que se ve dentro del campo es un fiel reflejo de cómo es también en su vida fuera de los terrenos de juego. Un tipo tranquilo, sin peinados ni looks extravagantes, que no acostumbra a las excentricidades y que le da gran valor a las cosas cotidianas y de ámbito familiar. Por ello, para encontrar uno de los lugares de veraneo preferidos de Mikel Oyarzabal hay que buscar en un pueblo de interior, fresco y que huye de las masificaciones, pero también de las excentricidades y del lujo. Simplemente hay que perderse por el Pirineo oscense y llegar hasta Jaca, un municipio que cuenta con mucha popularidad entre los amantes del esquí que copan las estaciones de Astún y Candanchú, pero que también tiene su público en verano para los amantes de la montaña que buscan huir del calor. Para Oyarzabal se ha convertido en su segunda casa, ya que es amante de los grandes paseos por sus sierras que son sinónimo de una vida tranquila. Además, en Jaca ya están acostumbrados a ver al campeón de Europa recorriendo sus calles, así que se puede mover por allí como uno más. Para ellos es un turista más al que reconocen de una vez a otra y que se mezcla con los vecinos en las plazas y terrazas del centro histórico, ya que Jaca tiene un patrimonio milenario. Jaca es un pueblo que apenas supera los 13.000 habitantes, aunque debido a los pequeños municipios que tiene alrededor, para muchos es como una ciudad pirenaica que combina paisaje y posibilidades deportivas. Este territorio, considerado como el pórtico de Aragón, destaca por ser morada de infinitos miradores sobre su propio valle, de bosques de alta montaña y de cumbres tan simbólicas como Peña Oroel, cuya silueta ejerce de guardiana de este bonito pueblo. Pero Jaca no solo es belleza natural, también es una importancia que ha quedado impregnada en los libros de historia. Y es que este rincón del Pirineo fue la primera capital del Reino de Aragón en la Edad Media. Su condición de centro político y religioso se refleja en su monumento más preciado, la catedral de San Pedro, levantada a partir del siglo XI. Dicha construcción es una de las mayores referencias del Románico en la península y parada obligatoria para los peregrinos que realizan el Camino de Santiago a través de la ruta aragonesa. Otro punto clave es el Casco Histórico, con la plaza de Biscós como principal reclamo, además de la Ciudadela, una fortaleza de planta pentagonal levantada en época de los Austrias para defender la frontera con Francia. Maravillas que hacen de este pueblo una joya y la segunda casa del delantero de la selección española Mikel Oyarzabal.