La única mancha en el camino de Luis de la Fuente
Luis de la Fuente ha llevado a España a todas las finales posibles desde que se hizo cargo de la selección. Se estrenó con la Liga de Naciones que ganó en los penaltis, siguió con la Eurocopa que la Roja levantó con un fútbol espectacular y el verano pasado repitió en la Liga de Naciones. En el camino, la selección española acumula 35 partidos oficiales sin perder, desde aquella derrota en Escocia en el segundo partido de De la Fuente como seleccionador absoluto que le hizo cambiar su manera de dirigir al equipo nacional.
Después de estrenarse con una goleada a Noruega en Málaga, cambió a casi todo el equipo –excepto Kepa, que fue su primer portero por lesión de Unai Simón, y Rodri–, pero desde entonces ha preferido apostar siempre por una alineación estable.
Pero en esa cuenta de 35 que comenzó en Escocia hay dos trampas. Se cuentan solo los partidos oficiales, porque perdió un amistoso contra Colombia en marzo de 2024. Y en junio del año pasado, perdió la final de la Liga de Naciones. En los penaltis, pero perdió. Aunque las estadísticas registren aquel partido como un empate, la realidad es que el trofeo fue para Portugal.
«Aquí estamos para aprender de los errores y de los aciertos y creo que en ese partido aprendimos mucho. Es un equipo con muchas calidades colectivas, pero sobre todo también muchas individuales. Son jugadores que en cualquier momento pueden meter un gol y decantar el partido. La concentración durante los noventa minutos puede ser clave», analiza Mikel Merino.
«El equipo compitió, el equipo sacó una buena versión. Yo no estuve allí, pero yo creo que el partido va a ser diferente. El Mundial siempre es diferente. Nosotros estamos confiados», asegura Rodri, el capitán español, que se perdió la Liga de Naciones porque acababa de reaparecer después de su lesión.
Los portugueses vuelven a cruzarse en el camino de España en el que podría ser el último partido de Cristiano Ronaldo en los Mundiales. «Lo estoy viendo muy bien. Es una leyenda de nuestro deporte, uno de los mejores de la historia y alguien también muy inteligente que ha sabido dar el máximo de sí durante toda su carrera. Ahora mismo está haciendo unos números espectaculares. Es el líder de esta selección y habrá que tener mucho cuidado con él», advierte Merino.
«El Cristiano que tenemos en el Mundial no es el mismo de hace seis o siete años, el que veíamos en el Madrid, o cuando estaba en ese mejor momento. Pero lo tenemos que intentar tener lo más alejado del área posible. Cristiano es un jugador que cuando pisa el área es determinante. En la final de la Nations, un balón que tocó en el área lo metió y es lo que tiene. Él se busca muy bien los espacios, remata muy bien al primer toque, tiene esa ansia goleadora y esa capacidad goleadora que es envidiable y que a todos nos gustaría tener en nuestro equipo», reconoce Unai Simón.
Son seis las Copas del Mundo que ha jugado ya y nunca ha llegado más lejos que en su primera participación, en 2006. Entonces Portugal, en la que todavía era Figo el referente, fue semifinalista. En 2010 se cruzó con España en los octavos de final, igual que ahora, y un gol de Villa después de un cabezazo de Llorente que desvió el portero mandó a España a los cuartos de final.
El resto es historia, como la que quiere hacer la selección en una ciudad, Dallas, marcada por su pasado español y mexicano, y por la muerte de Kennedy, convertido en la mayor atracción turística de una ciudad en la que nadie camina. Dos marcas en la calzada y un museo en el edificio desde el que se supone que disparó Lee Harvey Oswald recuerdan el asesinato del presidente en aquel otoño del 63.
España ya jugó en Dallas en su estreno en el Mundial 94. Entonces fue en el Cotton Bowl, que ahora se ha convertido en el lugar de entrenamiento de la selección. El partido se disputa en el estadio de los Dallas Cowboys en la NFL. Un terreno construido en Arlington, un municipio a las afueras de la ciudad, en contraste con el American Airlines Arena, donde juegan los Dallas Mavericks, una rareza con aspecto de estación de trenes que se sitúa en el centro de la ciudad en contra de las costumbres estadounidenses. Allí, una avenida y una estatua recuerdan el legado de Dirk Nowitzki.
