Así cambia nuestra forma de comer cuando llega el calor: más platos preparados y más fruta en la basura
Las olas de calor también están cambiando la forma de comer de los españoles. Con los termómetros disparados, aumenta el consumo de frutas, verduras, gazpachos y platos preparados, pero también el riesgo de desperdiciar alimentos y de conservarlos de forma incorrecta.
Según los últimos datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, las frutas representan el 32,4 % del desperdicio alimentario en los hogares españoles y las verduras y hortalizas otro 13,8 %. Entre ambas categorías concentran cerca de la mitad de los alimentos que terminan en la basura.
Según la empresa especializada en la gestión del desperdicio alimentario Phenix, el verano es una de las épocas más delicadas del año porque frutas, verduras, ensaladas y otros productos refrigerados se deterioran con mayor rapidez. Una mala planificación de las compras hace que muchos de estos alimentos maduren demasiado rápido o acaben en la basura antes de consumirse.
A ello se suman los cambios de rutina propios del verano. Las comidas fuera de casa, las escapadas o los planes improvisados dificultan ajustar las compras al consumo real y favorecen que muchos productos frescos permanezcan demasiado tiempo en la nevera.
Los datos del Ministerio muestran además que gazpachos, ensaladas y otras elaboraciones vegetales figuran entre los alimentos que más se desperdician durante esta época si se preparan cantidades excesivas o no se conservan correctamente.
Más platos preparados y menos tiempo en la cocina
Las altas temperaturas también impulsan el consumo de platos preparados. Los expertos del sector alimentario señalan que sus ventas pueden aumentar hasta un 20 % durante los meses de junio, julio y agosto, cuando cocinar resulta menos apetecible.
El gazpacho encabeza la lista de los productos más demandados, con un aumento de las ventas que puede alcanzar el 50 % durante los episodios de calor intenso. También ganan protagonismo las ensaladillas, las ensaladas listas para consumir y otros platos fríos que permiten resolver una comida sin necesidad de encender los fogones.
Mantener la cadena de frío, la clave para evitar riesgos
El aumento del consumo de platos preparados también obliga a extremar las precauciones durante el verano. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recomienda mantener siempre la cadena de frío, especialmente cuando la comida se transporta a la playa, la piscina o el campo. Para ello aconseja utilizar neveras portátiles con acumuladores de frío y conservar los alimentos refrigerados hasta el momento de consumirlos.
El catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Córdoba Antonio Valero recuerda que estos productos se elaboran bajo estrictos controles higiénicos, pero advierte de que su seguridad depende de respetar las condiciones de conservación indicadas en el etiquetado. En general, deben mantenerse por debajo de los 4 ºC y consumirse en un plazo de entre 24 y 36 horas.
El especialista desaconseja llevar este tipo de comidas a la playa o la piscina, ya que las neveras portátiles convencionales no siempre consiguen mantener esa temperatura. Si permanecen más de dos horas expuestos a más de 30 ºC, aumenta el riesgo de proliferación de bacterias como la salmonela o la listeria si el alimento estuviera contaminado.
Por ello, los expertos insisten en que planificar las compras, ajustar las cantidades y conservar correctamente los alimentos son medidas fundamentales para reducir tanto el desperdicio alimentario como los riesgos para la salud durante el verano.
