Que Fiat le eche el ojo a la micromovilidad es, en realidad, significativo de que continúa el camino que le vio crecer. La firma italiana es experta en los vehículos de pequeño formato. Desde su primer coche, el Fiat 3 ½ CV, hasta el exitosísimo Fiat 500, pasando por el 500 Topolino, el Pandina o el 126, entre muchísimos otros, la marca de Turín se ha ido convirtiendo en una experta en materia de lo que hoy se denomina micromovilidad y que Fiat, sin saberlo, lleva haciendo desde mucho antes de que este término existiese. Para continuar este legado, en un ambiente marcado por los profundos cambios que experimenta el sector automotriz, la marca ha creado tres modelos que recojan el testigo de ese concepto urbanita, económico y ratonero que durante tantísimo tiempo ha caracterizado al espíritu de la marca: Tris, Topolino y, en un futuro cercano, el Multiplina. Tres años después de su presentación, el Topolino renueva su catálogo con nuevos colores acabados. El pequeño cuadriciclo ligero de Fiat, de apenas 2,41 metros de largo y 1,39 de ancho, está en su mejor momento. El pasado 2025 fue el mejor año para el modelo y este 2026 parece que será aún mejor si cabe, con un aumento del treinta por ciento de ventas en el segundo trimestre respecto a 2025. No hay, por lo tanto, mejor momento para renovar su gama, a la que se incorpora el color 'Corallo', un rosa pálido inspirado en los corales inspirado en los corales del Mediterráneo. Estrena, además, dos nuevos acabados, el Sport y el exclusivo y limitado Vilebrequin. El acabado «deportivo» (entrecomillado, porque lo deportivo empieza y termina en la estética) añade llantas y detalles en color negro, franjas que recorren la carrocería y nuevos colores: Gelato White, Oltremare blue, Cinema black y Limone Yellow. Por último está la edición exclusiva Vilebrequin Collector's Edition, con una tirada limitada a doscientas unidades que se repartirán entre Francia e Italia. Esta edición ofrece una carrocería bicolor, un tapizado exclusivo para el salpicadero para un entramado de tortugas y techo de lona practicable. Durante nuestra visita a Roma pudimos dar un breve paseo por sus calles a los mandos del Topolino para corroborar sus virtudes, pero también sus defectos. Se trata de un coche económico, que busca abaratar costes allá por donde te alcanza la vista. El principal problema de esto reside en sus ventanillas, que solo se pueden abrir por la parte baja, y la ausencia de aire acondicionado. Toda la ventilación se reduce a un pequeño ventilador portátil, haciéndonos sudar la gota gorda los días calurosos. El resto de días, sin embargo, tendremos a uno de los mejores urbanitas que el bolsillo puede comprar. Es excesivamente compacto, con un radio de giro minúsculo y un consumo prácticamente inexistente, haciendo del Topolino uno de los vehículos más ágiles que puedes usar para nada por la ciudad. La suspensión es, además, uno de los aspectos que más me ha sorprendido. Dada su filosofía esperaba una auténtica piedra prácticamente carente de filtrado. Pero no es el caso. La suspensión digiere bien las irregularidades del asfalto y hace del Topolino un coche relativamente cómodo para el uso diario urbano. Además del Topolino Fiat cuenta en su catálogo con el Tris, un vehículo de tres ruedas que responde a las necesidades de transporte centrado en última milla. Al igual que el Topolino es cien por cien eléctrico, centrándose en la movilidad sostenible y eficiente. A medio camino entre coche convencional y vehículo de micromovilidad se encuentra el concept Multiplina. Basado en el 600 Multipla (que no en aquel Multipla de dudoso diseño), el Multiplina crece considerablemente respecto al pequeño Topolino, ofreciendo espacio para cuatro adultos en su interior. La información que la marca ha dado respecto a este concept se reduce a una imagen y a una fecha próxima de salida: principios de 2028. La estética de este modelo difiere enormemente de lo visto en el Topolino, donde se apela al corazón con un diseño retro que rememora el pasado de la marca. Aquí se opta por un diseño más limpio y futurista, que si bien no abandona las formas suaves y simpáticas del resto de modelos, adelanta un lenguaje de diseño hasta ahora desconocido entre los microcoches de Fiat.