Добавить новость
ru24.net
World News
Июль
2026
1 2 3 4 5 6 7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31

Mikel Merino: "Mi madre no quería balones de fútbol en casa hasta que yo no lo decidiera, que no fuera porque mi padre era futbolista"

0

Mikel Merino volvió a resultar decisivo para España. A sus 30 años, el centrocampista marcó ante Portugal el gol que clasificó a la selección para los cuartos de final del Mundial y añadió un nuevo capítulo a una trayectoria construida con paciencia. Mucho antes de convertirse en protagonista de una gran noche con la camiseta española, ya dejaba entrever una personalidad poco común para su edad. Cuando apenas tenía 19 años y daba sus primeros pasos en el fútbol profesional con CA Osasuna, afrontaba la fama con naturalidad, sin perder de vista la educación recibida en casa ni las responsabilidades que acompañaban a su nueva vida.

Diez años atrás, el futbolista acababa de salir del anonimato de su instituto de Pamplona para empezar a convivir con la exposición pública. En una entrevista concedida a Noticias de Navarra, explicaba que ese cambio apenas había alterado su manera de entender las cosas. "Me encuentro cómodo con la responsabilidad de que la gente me conozca", afirmaba. También aseguraba que aquella nueva realidad "no ha supuesto un cambio muy drástico". Mientras daba ese salto en su carrera, acababa de realizar la Selectividad y ya competía como profesional, una combinación que reflejaba el momento que atravesaba.

La familia, el centro de su vida

Merino siempre situó a su familia en el centro de su vida. Es hijo del futbolista Miguel Merino. Mikel consideraba que el apoyo recibido en casa había sido determinante para afrontar el crecimiento deportivo sin perder la perspectiva. "Mi familia es lo más importante", aseguraba. También reconocía el papel de sus padres en su formación personal al afirmar: "Me han inculcado unos valores y se lo debo todo". Como hermano mayor de otros dos chicos, incluso encontraba espacio para el humor al hablar de la convivencia familiar. "Es más el mediano el que manda", bromeaba. "Si algo tenía claro mi madre es que no quería balones de fútbol por casa hasta que yo no lo decidiera, que no fuera porque mi padre era futbolista y yo tenía la presión de serlo", dijo en La Vanguardia.

Esa educación también marcó su manera de afrontar la popularidad. El internacional español asumía con naturalidad que muchos niños pudieran fijarse en él. "Me sienta bien saber que eres ejemplo para niños", explicaba. Al mismo tiempo, era consciente de que esa condición exigía un comportamiento responsable. "Siempre tienes que hacer lo correcto y no puedes sacar ese lado de locura", decía, convencido de que formar parte de la élite implicaba aceptar determinadas obligaciones más allá del terreno de juego.

Estudios y deporte

Mientras comenzaba a abrirse camino en el fútbol, Merino también debía responder a las exigencias académicas. Segundo de Bachillerato fue uno de los periodos más complicados de aquella etapa. El futbolista admitía que llegó un momento en el que tuvo que tomar una decisión. "Tuve que elegir y me dediqué al fútbol, pero no dejé los estudios", recordaba.

Aquella elección no significó abandonar la formación. Logró completar el curso, superó la Selectividad y más adelante cursó un grado de técnico deportivo. Además, mantenía abierta la posibilidad de continuar estudiando. "No sabes lo que puede pasar", explicaba, dejando claro que nunca quiso limitar su futuro exclusivamente al fútbol.

Los sacrificios también formaban parte de ese camino. Mientras muchos jóvenes de su edad disfrutaban del tiempo libre, él dedicaba buena parte de sus jornadas a entrenar y competir. "A veces ves a tus amigos disfrutando mientras tú estás entrenando", reconocía. Pese a ello, nunca mostró arrepentimiento por la decisión tomada y siempre transmitió satisfacción por haber apostado por su carrera deportiva.

Fuera del fútbol, Merino se describía como una persona tranquila. Prefería dedicar su tiempo al cine, la música, el deporte o compartir momentos con las personas más cercanas. "Lo que más me gusta es estar con mi familia y mis amigos", resumía. Tampoco ocultaba su afición por el baloncesto, un deporte que ocupaba un lugar importante en su tiempo libre. De hecho, confesaba que, si el fútbol no hubiera marcado su camino, habría intentado abrirse paso con un balón diferente. "Me hubiese gustado probar suerte", afirmaba al hablar del baloncesto. En casa disponía de una canasta reglamentaria que utilizaba para jugar con sus hermanos y desconectar de las exigencias de la competición. "Es una manera de evadirme", explicaba.

Problemas como los demás

Merino tampoco compartía la idea de que los futbolistas vivieran alejados de los problemas cotidianos. Entendía que esa percepción pudiera existir entre parte de la sociedad, aunque matizaba esa imagen. "Es lógico que piensen que no tenemos problemas", reconocía. Sin embargo, insistía en que la realidad era distinta. "Tenemos preocupaciones como cualquiera", concluía, reivindicando una vida normal lejos de los focos.

Una década después de aquellas reflexiones, el jugador que entonces compaginaba la Selectividad con sus primeros pasos como profesional ha vuelto a demostrar su importancia sobre el césped. El gol que dio a España el pase a los cuartos de final del Mundial confirma la evolución deportiva de Mikel Merino, aunque muchas de las ideas que expresaba con apenas 19 años siguen definiendo la manera en la que entiende su profesión y su vida.




Moscow.media
Частные объявления сегодня





Rss.plus
















Музыкальные новости




























Спорт в России и мире

Новости спорта


Новости тенниса