Trump-Fujimori, ¿cuándo nos vemos?, por Mirko Lauer
El embajador de los EE. UU. en Lima declara que podría haber un encuentro entre Keiko Fujimori y Donald Trump. ¡Cuán largo lo fiáis! A Trump le quedan dos años y medio de presidencia, y el prometido encuentro se puede producir en cualquiera de esos años, si efectivamente se produce. Está claro que Trump no va a venir a la transmisión de mando.
Navarro es un embajador muy prometedor que, siempre en condicional, ofrece que los dos presidentes podrían tener una reunión y que el secretario de Estado, Marco Rubio, podría visitar el Perú. Lo segundo ya ha estado circulando como una cuasi seguridad.
A pesar de los paños fríos aplicados por ambas partes, el megapuerto chino en Chancay es un irritante en la relación entre Lima y Washington. Además, en el giro de América Latina hacia la derecha, el triunfo de K ha quedado normalizado. Sin embargo, una visita de Estado a la Casa Blanca es una posibilidad efectiva a mediano plazo.
No descartemos que del famoso giro se forme una suerte de internacional de la derecha en la región, bajo la batuta de Trump. ¿Qué mejor anfitrión? Sin embargo, Fuerza Popular no es una derecha ideológica, sino más bien práctica, y eso no atrae al histriónico presidente estadounidense. Además, la competencia entre presidentes de derecha es fuerte.
La visita de León XIV al Perú, anunciada para fines de este año, difícilmente será un factor de acercamiento con los EE. UU. Imaginamos que el papa usará el viaje para tocar temas peruanos, y no como tabladillo internacional. No somos ese tipo de país, y K no es ese tipo de presidenta. Por todas partes, el tarot habla de distanciamiento.
¿De qué hablarían Fujimori y Trump en el hipotético encuentro? Serían presiones de Trump para que el gobierno peruano tome distancia de Beijing, o se atenga a las consecuencias. No sería la primera vez que se transmite ese mensaje.
Algo nos dirá sobre estos temas el nombramiento del próximo canciller peruano, es decir, cuán neutral sería este frente al escenario internacional. Es probable que llegue alguien que sintonice con la derecha gubernamental de América Latina. Algo así como más EE. UU., menos Unión Europea y un nuevo tipo de frialdad con la República Popular China.
