España sigue creciendo gracias al consumo de los hogares, pero el agotamiento de sus ahorros amenaza con frenarlo
España continúa creciendo por encima del resto de economías europeas, pero ese impulso está muy cerca de acabarse, pues se sustenta principalmente por el ahorro de las familias. Así lo advierte el Informe Económico y Financiero de Esade elaborado en colaboración con el Banco Sabadell, que asegura que el peso del ahorro de los hogares sobre el crecimiento económico del país se sitúa en un 12%, por encima de lo que suponen otros factores como la inmigración.
El informe presenta otros cuellos de botella en la economía española. Uno de ellos, que también hace mella en el poder adquisitivo de los hogares, es el encarecimiento del crédito, que también ha reducido su concesión hasta el 1%, lo que reduce la capacidad de gasto de gran parte de los españoles. También el encarecimiento de la energía ha reducido el ahorro potencial de las familias, que han visto cómo la inflación ha repercutido en todas sus decisiones financieras.
Así, se estima un crecimiento anual del 2,2%, aunque sus expertos no descartan que pueda aumentar unas décimas si el conflicto en Irán no se alarga. Además, aseguran que "la evolución en el primer trimestre ha ido de menos a más, por lo que se espera que las cifras para estos tres últimos meses también puedan aumentar". Sin embargo, alertan de que el turismo está comenzando a tocar techo y que las cifras registradas en los últimos años ya no podrán superarse, frenando uno de los principales impulsos.
Otro de los puntos de sustento del avance del PIB español es el aumento poblacional, sustentado por la inmigración, que ha tenido también su impacto en el mercado laboral. El aumento de las personas ocupadas es algo muy positivo, pero también hay que tener en cuenta las dificultades de muchas empresas para poder cubrir vacantes en ciertos puestos especializados. Además, los incrementos salariales en algunos de estos puestos, por encima del convenio de los trabajadores, deberán controlarse para evitar más tensiones en el futuro.
Otra de las señales de alerta de cara al futuro del crecimiento del PIB son los fondos Next Generation, que entran en la recta final de su ejecución. Hay que tener en cuenta que, además de que el Estado ha renunciado a un total de 60.000 millones procedentes de estas prestaciones, el 71,4% del valor adjudicado se concentra en el 1% de beneficiarios. Así, la ejecución avanza a dos velocidades: por un lado, sectores como la construcción lideran en casi todas las CC AA, mientras que la educación y la salud reciben asignaciones marginales.
En términos mundiales, el escenario central presentado por Esade es muy conservador, con una previsión de crecimiento del 2,2%, aunque no descartan que sus estimaciones puedan aumentar de cara a fin de año, si los factores externos así lo permiten. A partir de ahora, el reto no pasa solo por resistir a los choques, sino que realmente las economías deberán ampliar la oferta y productividad de las economías. "La palabra clave es la resiliencia", aseguran desde Esade.
La previsión general de crecimiento para la economía global ha bajado en un 0,2% desde el inicio del conflicto. En concreto, en la zona euro la actividad económica se ralentiza, pues está más expuesta al encarecimiento energético y a la apreciación real del euro. Dentro de sus fronteras, países como Alemania, Francia e Italia crecen por debajo de la zona euro, mientras que España se alinea con otras economías como Irlanda, Portugal o Grecia, todas ellas con impulsos por encima del 1,8%.
En cuanto a la inflación, esta ha subido hasta el 4,1% en el conjunto de la economía global para el año 2025, por encima de lo que estimaba el FMI antes del conflicto. Para el año 2026, aumentará hasta el 4,4% y en 2027 retrocederá hasta el 3,7%. Según el informe, la economía se sustenta gracias a un arancel efectivo del 18% a finales de 2025, muy por debajo de lo anunciado por EE UU en abril, así como por una reacción contenida de la UE, México y varios países asiáticos a los shocks de mercado.
La energía ha sido una de las principales preocupaciones a nivel global desde el inicio del conflicto en Irán. Si el conflicto se prolonga, los precios de la energía aumentarán en promedio un 80% en 2026 y se mantendrían un 20% por encima del nivel previo en 2027. Aunque España tiene ventajas en esta materia, se queda a la cola frente a sus vecinos. Mientras Europa espera un 15% de conexiones eléctricas, el país se queda en un 3%. "España va mejor que el resto, pero la próxima etapa será mucho más exigente", augura el estudio.
El factor más importante de cara al futuro será el aumento de productividad generado por la IA. Esta tecnología beneficiará especialmente a las economías asiáticas exportadoras de semiconductores y bienes de capital, aunque el ecosistema descansa en muy pocos actores, con valoraciones exigentes. Es decir, hay muy pocas empresas tecnológicas, pero con valoraciones muy altas en los mercados. Si estas empresas encuentran dificultades a la hora de crear flujos monetarios, el esfuerzo de los inversores podría quedar diluido. Además, este tipo de actividad requiere del uso de mucha electricidad en un contexto en el que el precio de la energía está en shock y también es una fuente importante de problemas de ciberseguridad para los estados.
