Juan del Val: "Adoro Francia, me encanta Buenos Aires, Londres me fascina, Nueva York es parte de mí…, pero España es mi vida. ¡A por el Mundial!"
Siempre se ha dicho que el fútbol tiene una capacidad única para despertar emociones que permanecen dormidas durante años. La selección española disputará el domingo la final del Mundial contra Argentina y, mientras el equipo prepara el partido más importante del torneo, el debate alrededor del sentimiento de pertenencia al país también ha encontrado espacio fuera del césped. Juan del Val, escritor y colaborador televisivo en El Hormiguero publicó un mensaje en Instagram en el que reivindica su amor por España desde una posición crítica con los nacionalismos y que ha encontrado repercusión en las horas previas al encuentro.
A pocos días de la final, las redes sociales se han convertido en un escaparate de mensajes de apoyo a la selección. Futbolistas retirados, artistas, periodistas y personalidades de diferentes ámbitos han mostrado públicamente su respaldo al equipo español. Entre ellos, Juan del Val optó por una reflexión personal que utiliza el Mundial como punto de partida para hablar de identidad, pertenencia y afecto por un país.
El azar de nacer en cualquier lugar
Del Val comienza su publicación marcando distancias con cualquier forma de nacionalismo. Explica que "Siempre me han dado pereza los nacionalismos. El catalán, el vasco, el andaluz… También el español. Me parece absurdo pensar que eres mejor que el vecino por haber nacido al otro lado de una frontera…".
A continuación, relativiza el peso del lugar de nacimiento y recuerda que la nacionalidad responde, en gran medida, al azar. "Soy madrileño y español porque mi madre me parió en la calle Doctor Esquerdo, esquina con Goya. Tengo el mismo mérito que uno que ha nacido en Nueva Orleans, Azpeitia, El Cairo, o Ciudad Real: ninguno".
Sin embargo, ese rechazo al nacionalismo no le impide reconocer un profundo vínculo con España. El escritor admite que los viajes han reforzado ese sentimiento y asegura: "No lo puedo evitar. Me encanta el sentimiento de pertenecía a un país que, cuanto más viajo, más me gusta. Adoro Francia, me encanta Buenos Aires, Londres me fascina, siento que Nueva York es parte de mí…, pero España es mi vida".
España, un gran país
Lejos de presentar una visión idealizada, Del Val reivindica precisamente las contradicciones que, a su juicio, definen al país. "Con sus miserias y su verdad, con su grandeza y sus políticos, España es un país maravilloso. Con su flamenco y su rock, lleno de fachas y rojos, de taurinos y de veganos. Del Madrid y del Barça, del Betis y del Sevilla, que roba y que se entrega, de Guardias Civiles y de macarras, de aceite y de vino. Un país de listos con demasiados tontos, de envidiosos y aduladores. España es valiente y llorica, cuajada de hijosdeputa y repleta de gente buena. Y, a veces, son los mismos. De putas y de beatas. Y, a veces, también son las mismas. De maricas, de cuñados, de personas sensibles y de gañanes. De inmigrantes, de mezcla y de purasangre."
En esa enumeración aparecen referencias a la cultura, la política, el deporte, las fuerzas de seguridad, la gastronomía o la diversidad social como parte de una misma realidad. El mensaje no busca definir una España uniforme, sino asumir que el país está formado por sensibilidades muy distintas que conviven bajo una misma identidad. El texto concluye con una declaración de afecto hacia España y un mensaje de ánimo a la selección antes de la final del Mundial. "Inevitablemente y afortunadamente, amo a mi país. A por el Mundial. ¡¡Viva España!!"
Una selección, un país
La publicación llega en la víspera de uno de los partidos más importantes para el fútbol español. La selección se enfrentará el domingo a Argentina con la posibilidad de conquistar el Mundial y, como ocurre en las grandes citas internacionales, el ambiente alrededor del equipo ha trascendido el terreno de juego. Las redes sociales se han llenado de mensajes de apoyo, recuerdos de otros campeonatos y reflexiones sobre lo que representa la selección para millones de aficionados.
El fútbol suele convertir durante unas semanas un sentimiento deportivo en una conversación mucho más amplia. Cada gran torneo reúne a personas con ideologías, sensibilidades y formas de entender el país muy diferentes bajo un mismo objetivo durante noventa minutos. Después cada uno volverá a sus discrepancias, pero la selección ofrece un espacio compartido difícil de encontrar en otros ámbitos. Y eso es, precisamente, lo que refleja el mensaje de Juan del Val.
