Millones de españoles depositamos hoy sobre once futbolistas nuestra esperanza. Ondearemos banderas de España con orgullo sin que ningún gilitonto nos llame fachas. Ojalá brindemos esta noche con vino en la copa del mundo. Más allá de lo futbolístico, estas dos palabras deberían llenar calles, instituciones y despachos donde hace demasiado tiempo perdemos otro partido, el de la decencia. Donde tantos han olvidado que gobernar es servir a los demás y no robar a manos llenas. Vamos, España. Despierta, rebélate contra la impunidad que garantizan estómagos agradecidos, cloacas, palmeros que aplauden con las orejas pero quemarían la calle si robase el de enfrente. No normalices que quien madruga y trabaja pague juergas, subsidios y chiringos, medios apesebrados, ilegales, putas, corruptos,...
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