Los expertos en climatización coinciden: apagar el aire acondicionado cuando tienes frío puede aumentar la factura la luz
Con la llegada de la tercera ola de calor a España, una pregunta frecuente en los hogares es cómo usar el aire acondicionado de forma eficiente. Muchos piensan que apagar el equipo al sentir frío reduce el gasto eléctrico. Sin embargo, los expertos en climatización advierten que esta práctica puede generar el efecto contrario, aumentando la factura de la luz.
La empresa @jjairesacondicionados, especializada en climatización, ha detallado que el encendido y apagado continuo del aparato es ineficiente. "Si apagas el aire acondicionado cada que te da frío no estás ahorrando energía, estás haciendo exactamente lo contrario", afirman, destacando el impacto negativo en el consumo.
¿Por qué se gasta más electricidad cuando apagas y enciendes el aire acondicionado?
La razón principal reside en el funcionamiento interno del sistema. El compresor, pieza clave para la refrigeración, es el componente que más energía demanda. "Este componente gasta mucha energía al arrancar", explican, lo que genera picos de consumo eléctrico cada vez que el equipo se enciende.
Por ello, el mayor gasto energético ocurre al iniciar el aparato. Los expertos señalan que "gasta mucha más energía al arrancar que si lo mantuvieras encendido durante mucho tiempo". Mantenerlo en funcionamiento constante, dentro de un rango adecuado, es más eficiente que apagarlo y encenderlo repetidamente.
Aquí es donde la tecnología Inverter cobra relevancia. Diseñada para ajustar la potencia del equipo de forma progresiva, evita los arranques y paradas constantes. Esto permite mantener una temperatura estable con menor consumo, lo que puede generar ahorros significativos en comparación con sistemas convencionales.
Además del consumo, la empresa subraya que "cada vez que apagas y enciendes el equipo se producen unos picos de consumo eléctrico, un mayor desgaste mecánico, etc.". Este ciclo constante no solo eleva la factura, sino que también acorta la vida útil del aparato debido al esfuerzo adicional.
Los especialistas aconsejan mantener el equipo operando de forma continua para mayor confort y eficiencia. "Para lograr el mayor confort y eficiencia es mejor mantener el equipo operando de manera continua", afirman. Recomiendan una temperatura de "23 o 24 grados" para equilibrar el bienestar y el consumo energético.
Cuáles son los mejores horarios para utilizar el aire acondicionado
Además de evitar los apagados constantes, elegir bien las horas de uso también ayuda a reducir el consumo. Los especialistas recomiendan aprovechar las primeras horas de la mañana y la noche para ventilar la vivienda de forma natural, cuando la temperatura exterior es más baja.
Durante las horas centrales del día, especialmente entre las 14:00 y las 18:00 horas, el aire acondicionado suele tener que trabajar con más intensidad debido al calor acumulado. Mantener una temperatura estable antes de que la vivienda se caliente en exceso permite que el equipo funcione de forma más eficiente.
También es aconsejable utilizar programadores o temporizadores para adaptar el funcionamiento del aparato a las rutinas diarias y evitar que permanezca encendido cuando no hay nadie en casa.
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La eficiencia del aire acondicionado no depende únicamente de la temperatura seleccionada. Mantener puertas y ventanas cerradas mientras el equipo está funcionando evita que el aire frío se escape y que el calor exterior entre en la vivienda.
Los expertos también recomiendan bajar persianas, cerrar cortinas o utilizar elementos de sombreado durante las horas de mayor radiación solar. Estas medidas reducen la temperatura interior y disminuyen el esfuerzo que debe realizar el sistema de climatización.
Una vivienda bien aislada puede reducir significativamente el consumo energético asociado a la refrigeración durante los episodios de calor extremo.
¿Cuál es la temperatura ideal del aire acondicionado?
Uno de los errores más frecuentes es pensar que programar el aire acondicionado a 18 o 20 grados enfriará la casa más rápido. Sin embargo, los especialistas recuerdan que el aparato trabajará a la misma velocidad, pero durante más tiempo y con un mayor gasto energético.
Las recomendaciones de eficiencia energética sitúan la temperatura ideal entre los 24 y 26 grados durante el verano. Este rango permite mantener el confort térmico sin disparar el consumo eléctrico.
De hecho, los expertos estiman que por cada grado que se reduce la temperatura por debajo de los niveles recomendados, el consumo energético puede aumentar alrededor de un 7%. Por ello, mantener el termostato en torno a 24 o 25 grados suele ser la opción más equilibrada entre bienestar y ahorro.
