La «playa» a un paso de Sevilla donde los sevillanos se refugian del calor: agua dulce, sombra natural y sin masificación
Cuando el calor aprieta en Sevilla, lo primero que nos viene a la cabeza a casi todos es coger el coche e irnos directos a la playa. El problema es que eso casi siempre significa pegarte una paliza de viaje, «comerte» retenciones kilométricas en la carretera y terminar buscando un hueco para poner la sombrilla casi encima de la del vecino. Por suerte, hay una alternativa mucho más cercana dentro de la propia provincia para darse un buen chapuzón rodeado de árboles y con bastante más tranquilidad. Hablamos de San Nicolás del Puerto , un pueblo pequeño situado en la Sierra Norte. Allí tienen algo que no todo el mundo conoce, la única playa fluvial que existe en toda la provincia de Sevilla. Un sitio perfecto para refrescarse con agua dulce y pasar el día a la sombra sin necesidad de ir a la playa. Esta playa no se ha formado de forma natural, sino que se preparó en los años setenta aprovechando el paso del río Galindón por el pueblo. Con un sistema de compuertas colocado junto al puente romano, consiguen retener el agua durante el verano y formar una especie de piscina gigante de 350 metros de largo por 40 de ancho. El fondo de este tramo está acondicionado con hormigón y cubre unos dos metros. Lo mejor que tiene el sitio es la mezcla entre poder bañarte al lado de un puente con siglos de historia y estar a la vez rodeado de grandes árboles que dan bastante sombra. Además, como la corriente se va renovando, el agua se mantiene muy limpia y fresca . El recinto está preparado para ir a pasar el día sin complicaciones. Cuenta con baños, duchas, zonas de sombra y escaleras de acceso, además de una rampa pensada para personas con movilidad reducida. Hay servicio de socorrismo de 12:00 a 20:00, la entrada es totalmente gratis y en los alrededores hay zona habilitada para dejar el coche sin dar mil vueltas. Si algo se agradece de este sitio es que se respira un ambiente muy familiar. No hay tanta bulla ni el estrés de las playas de la costa, así que se puede ir a pasar el día mucho más tranquilo . Justo al lado del agua hay una zona con mesas de madera bajo los árboles para comer al aire libre. Si vas con niños, también hay un parque infantil al lado para que jueguen un rato. Y si no te apetece llevarte el «tupper» de casa, a pocos pasos tienes varios chiringuitos y bares del pueblo donde tomarte algo. Además, estar en la sierra se nota mucho en la mesa. Si te quedas a comer en San Nicolás del Puerto, lo típico son los platos de carne de caza y la cocina tradicional de montaña. En la mayoría de bares vas a encontrar caldereta de venado bien tierna, jabalí o perdiz en salsa, el curioso gazpacho de conejo tradicional de allí y multitud de platos caseros hechos con productos del cerdo ibérico. Si te apetece aprovechar el viaje y moverte un poco antes o después del baño, el pueblo está metido de lleno en el Parque Natural de la Sierra Norte, así que el entorno es muy bonito. A pocos minutos en coche hay dos parajes que merece la pena ver: Ambos sitios se pueden conectar caminando o en bici por la Vía Verde , un antiguo camino de tren arreglado para hacer excursiones sin ninguna dificultad. Si te pica la curiosidad y quieres plantar allí la toalla este verano, toma nota de estos detalles para organizar la escapada: