El subidón de precios pasa factura al verano: más de siete de cada diez trabajadores se verán obligados a cambiar sus vacaciones
El encarecimiento de la vida ha marcado las rutinas de todos los españoles y cada vez les restringe más decisiones. Según una encuesta realizada por Randstad, un 77% de los trabajadores afirma que el aumento de los precios afectará directamente a sus vacaciones, mientras que el 74% ya ha tenido que modificar sus hábitos cotidianos de consumo.
Debido a esto, el presupuesto para las vacaciones de verano es el gran sacrificado de este año. A la hora de elegir, el 40% de los trabajadores encuestados optará por reducir la duración de su viaje, mientras que el 37% priorizará buscar destinos o alojamientos más económicos. Tan solo un 23% de los trabajadores mantendrá sus vacaciones sin ningún tipo de reajuste.
El impacto de la inflación no es el mismo para todos los géneros. Mientras el 77,8% de las mujeres trabajadoras declara haber tenido que cambiar ya sus hábitos de consumo cotidianos, frente al 70% de los hombres. Además, las mujeres sufren un mayor ajuste global en sus vacaciones, un 80% frente al 74,6% de los hombres.
El colectivo de 25 a 44 años es el que más ajustará sus planes, en concreto el 79,2%, al ser la generación más expuesta al encarecimiento de las hipotecas y los alquileres. Este grupo lidera tanto el recorte en días de viaje, 40,6% como la búsqueda de alojamientos más económicos, 38,6%, superando claramente a los mayores de 45 años, con un 76,2% de modificación, y a los jóvenes de 18 a 24 años, 73,5%.
Por último, la escala salarial y formativa muestra claras diferencias en la capacidad de consumo. Los trabajadores con un nivel educativo de postgrado o doctorado son los que mantienen en mayor grado sus vacaciones, un 27,5% no las modificará. En el extremo opuesto, aquellos con Educación Básica, un 42,0%, y Bachillerato o FP, un 41%, son los que más se ven obligados a recortar los días de estancia fuera de casa.
Por territorios, los más afectados son Canarias, Galicia y la Comunidad Valenciana. Así, las islas registran el mayor impacto, ya que el 80% de sus trabajadores ha recortado su consumo básico y el 82% cambiará sus vacaciones. Esto se debe, principalmente, a la condición de insularidad y los costes logísticos asociados, que acentúan la presión sobre los precios finales en la cesta de la compra.
Por su parte, Galicia acusa el encarecimiento generalizado con un 79,3% de su fuerza laboral ajustando sus hábitos diarios de compra. En el caso de la Comunidad Valenciana, el 81,4% de los trabajadores modificará sus vacaciones y un 77,5% ha cambiado sus hábitos de consumo diarios.
En los grandes motores económicos, la presión también es evidente. En la Comunidad de Madrid, el 76,7% de los trabajadores ha modificado su consumo diario y el 79,0% restringirá sus vacaciones. En Cataluña las cifras son ligeramente más suaves, con un 70,9% recortando en el día a día y un 76,2% aplicando cambios a su descanso estival.
