Abre la palma de su mano y deja al descubierto sus cinco dedos. Son los años que tiene uno de los pequeños que pasa el rato jugando al fútbol en el polígono de El Tarajal . Cruzó la frontera a nado junto a su madre y, desde entonces, permanecen refugiados en el lugar en ausencia de respuestas u otra posibilidad mejor. Pernoctaron primero en las naves industriales habilitadas por el Gobierno en este mismo espacio y que, pocos días después, cerraron porque no contaban con las condiciones necesarias para su habitabilidad. Este martes comienzan a evaluarse para acondicionarlas de cara a volver a realojar a los numerosos menores que se aglutinan en torno a ellas, aunque fuentes internas del dispositivo...
Ver Más