La crisis migratoria en Ceuta se ha librado también a más de 6.000 kilómetros de la frontera, en los despachos del poder en Washington. Mientras decenas de miles de personas entraban desde Marruecos en territorio español, la Administración Trump evitó señalar a Rabat y cargó rápidamente contra el Gobierno de Pedro Sánchez . No es algo casual: Marruecos lleva años invirtiendo millones en hacer lobby para presentarse ante los republicanos como un aliado clave en inmigración, terrorismo, Israel y seguridad regional. La posición estadounidense fue inequívoca, muy dura contra el país invadido . El departamento de Estado sostuvo que lo ocurrido era «resultado directo de los esfuerzos deliberados del Gobierno de España para facilitar la inmigración ilegal masiva hacia Europa...
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