«Aquí hacemos lo que nos da la gana, así que mucho cuidado. Si ahora quiero, os quito la cámara y os la destrozo. Me importa una mierda la Policía». Este que amenaza es un colombiano de 27 años que se hace llamar el Negro. Aparece con un compatriota adolescente y un chico cubano de apenas 15 años entre los escombros que pespuntean el llamado hotel okupa de San Blas. El enorme complejo de la calle de Lola Flores, 3-5, un apartahotel abandonado desde 2022, cuando la empresa Aragón Suites quebró y dejó unos doscientos pisos de corta estancia en manos de centenares de delincuentes, es un avispero. «Desde el último año, la situación ha empeorado mucho. Aunque se produzcan desalojos,...
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