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Por qué Morante es inalcanzable en la Puerta Grande de Jiménez y De Miranda

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Morante, con su vestido de Resurrección se fue andando de El Puerto, y sus cuatro tardes, mientras los compañeros abandonaban la plaza a hombros. La imagen de la vida. El de La Puebla había hecho el toreo por concepto. Lo demás fue otra cosa. (El valor de Miranda en el tercero sumó puntos). Cumplía así sus cuatro tardes y sus cuatro "No hay billetes" el de La Puebla. Un bolazo de Carlos Zúñiga que ha puesto a El Puerto en órbita. Es un sueño de plaza. Y a reventar el sueño de verano se multiplica.

Luego la realidad no iba poniendo en otra órbita. Como si las piezas fueran encajando y a veces tuviéramos la sensación de que quien no encaja es uno... Andaba suelto el primero de Hermanos García Jiménez, de una desigual corrida, antes de que Morante le pegara el primer pase de muleta. Había sido bonito el embroque de las verónicas. Mejor que el desenlace, porque el toro no tenía ritmo ya por aquel entonces y no lo tendría después. Sí repetición. El animal quiso siempre ir y fue un gusto ver al de La Puebla la manera tan bestia de ordenar las embestidas por la derecha, en la indiferencia, con ese cite tan puro y rebosándose de toro por la barriga. Por el zurdo tenía guasa y sabía que algo andaba por detrás. Su intención y entrega es la misma. Y por eso la fuerza de la escena es la bomba. Es un pase lo que pase. Y pase por donde pase. El desafío de Morante no son sus cuatro tardes de El Puerto. Es cada día que hace el paseíllo. Cada vez que cita el toro con los vuelos, el pecho por delante y un convencimiento de otro mundo.

A menos y sin clase fue el cuarto, que nos puso el corazón en la boca por cómo derribó al picador y pareció que había herido al caballo. Fue un maravilloso efecto óptico que nos descargó del drama que teníamos encima. El toro no tuvo clase después. La puso Morante ante ese toro que se fue a menos. Impecable en esa puesta en escena que siempre suma. Incluso cuando no hay opción. Se agradece la verdad y la pureza y que querer sea siempre en esos códigos.

El toro bueno

En el segundo pasamos a otro concepto. Y otro toro. No se cansó de embestir el animal. Sobre todo por el pitón derecho era una máquina, con entrega, repetición y transmisión. Le tocó a Borja Jiménez, que anduvo devorado por las prisas en una faena muy para fuera y dejando la muleta muerta mientras el toro iba y venía en plenitud. El toreo iba por otro lado. Paseó un trofeo.

El concierto de Aranjuez tocó la banda en la faena al quinto. Antes había tocado la música en el saludo de capa, tras haber recibido al toro a portagayola y explayarse Borja con el capote. Puso a la gente loca y lo tenía todo de su parte. Lo mejor fue una larga en dos tiempos que fue bonita (y eterna). Con menos fondo pero mucha clase el toro, descargó mucho la suerte el torero en una escenografía que encajó con el público pero a la que faltó toreo más reposado y clásico. Valió para salir a hombros.

David le echó valor desde el quite por saltilleras que le es tan habitual. De rodillas el comienzo en el que el toro se apoderó de los terrenos y resolvió increíble para poder salir de esa ratonera en la que se había convertido cada pase. Todo lo que vino después fue una apuesta porque el animal era muy desafiante en el embroque. Ni una dudó De Miranda ni cuando quiso hacer faena ni cuando apostó por las cercanías o se empeñó en quitarnos la respiración en las bernadinas finales.

Bravo fue el sexto que puso la cara muy abajo. Se quedaba corto porque exigía llevarlo. La faena tuvo menos interés. Aun así resolvió para el trofeo. Y la Puerta Grande. Y a hombros se fue con Borja Jiménez. Mientras la noche hacía tiempo que caía sobre El Puerto. Y no nos habíamos ido sabiendo que ya queríamos volver. Qué cosas.

Ficha del festejo

El Puerto de Santa María (Cádiz). Se lidiaron toros de Hermanos García Jiménez, desiguales de presentación. El 1, embiste con todo y sin ritmo; 2 de. Gran pitón sobre todo diestro; 3, complicado y a menos; 4, a menos y sin clase; 5, nobleza y calidad; 6, muy humillador y bravo. Lleno en los tendidos.

Morante, de catafalco e hilo gris, estocada (oreja); pinchazo, media, descabello (saludos).

Borja Jiménez, de azul cielo y oro, pinchazo, estocada trasera y desprendida (oreja); pinchazo, media (oreja).

David de Miranda, de teja y oro, estocada (dos orejas); estocada (oreja).




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