Ángel, jubilado de 77 años, explica que se hizo autónomo porque su pensión no le llegaba para pagar el alquiler: "Me quedaba una pensión de 850 euros; ahora llego a los 3.500"
Ángel, un jubilado de 77 años, explicó en un reportaje emitido en septiembre de 2025 en el programa "Y ahora Sonsoles", de Antena 3, que su pensión no le alcanzaba para pagar la vivienda. Cobraba 850 euros al mes y el alquiler le costaba 800, así que solo le quedaban 50 euros para afrontar todos los demás gastos.
A los 73 años decidió formarse para manejar una excavadora y compró una máquina con un préstamo de 50.000 euros, una deuda que todavía sigue pagando.
De 850 euros de pensión a ingresos de hasta 3.500
Al darse de alta como autónomo, la pensión se le redujo en 350 euros, aunque el cambio le resultó rentable. "La media es de unos 3.000 o 3.500 euros al mes", detalló Ángel. Además, su cuota de autónomos no llega a los 150 euros, por lo que el margen económico es ahora mucho mayor. El pensionista aseguró que no busca lujos y que habría preferido quedarse en casa si su prestación hubiera sido suficiente. "Si tuviera una pensión digna para poder vivir con un apartamento chiquitito, tendría suficiente", declaró.
La historia de Ángel refleja una dificultad que no todos los jubilados comparten. Hay quienes llegan a la tercera edad con pensiones de 2.000 o 3.000 euros y con vivienda en propiedad, pero también hay quienes no poseen inmuebles y cobran menos de 1.000 euros. Para ellos, la subsistencia se complica, y no es extraño que algunos compartan habitación con estudiantes o tengan que recurrir a ayudas para cubrir sus necesidades. Regresar al mercado laboral se convierte, en muchos casos, en la única vía para mejorar su calidad de vida.
Una salida laboral que no era el plan inicial
Ángel no oculta que su regreso al trabajo fue una respuesta a la necesidad. A los 73 años, lejos de pensar solo en descansar, invirtió tiempo en aprender a conducir una excavadora y se endeudó para comprarla. El préstamo sigue vigente, pero los ingresos actuales le permiten amortizarlo y cubrir sus gastos sin depender exclusivamente de la prestación.
Su testimonio sirve para recordar que las pensiones no siempre garantizan una vida digna, sobre todo cuando no existe una vivienda en propiedad. A sus 77 años, Ángel sigue en activo porque la alternativa era quedarse con 50 euros al mes tras pagar el alquiler. Aunque hoy celebra la mejora económica, insiste en que con una pensión suficiente para alquilar un piso pequeño aac
