Sara Carbonero tiene el vestido de punto de Slowlove perfecto para apurar el verano y está rebajado más de un 70%
A estas alturas de agosto, las compras de verano empiezan a mirarse de otra manera. Ya no se trata tanto de llenar la maleta de vacaciones como de encontrar esas prendas que todavía podemos aprovechar durante las próximas semanas y, mejor aún, volver a rescatar la siguiente temporada estival. Sara Carbonero acaba de dejarnos una de ellas desde las islas Galápagos, en Ecuador.
La periodista ha compartido varias imágenes de su viaje en las que aparece disfrutando de uno de los paisajes más reconocibles del archipiélago y, para la ocasión, ha elegido una prenda que encaja perfectamente con el escenario: un vestido de punto bicolor de Slowlove, la firma que fundó junto a Isabel Jiménez.
Un diseño sencillo, de esos que prácticamente resuelven por sí solos un look de verano, pero con un aliciente añadido ahora mismo: está rebajado más de un 70%.
El vestido de punto de Slowlove que Sara Carbonero ha llevado en Galápagos
El modelo elegido por Carbonero es el vestido punto bicolor de Slowlove, un diseño largo de tirantes confeccionado en punto calado y construido a partir de franjas horizontales en tonos crudo y beige.
Precisamente esa combinación de punto abierto, silueta relajada y colores naturales es la que consigue darle ese aire artesanal que cada verano vuelve a instalarse entre vestidos de crochet, prendas de rejilla y tejidos ligeros. Sara lo lleva directamente sobre el bikini, convirtiéndolo en una alternativa mucho más especial al clásico pareo para bajar a la playa.
Y aunque el escenario difícilmente podría ser más veraniego, su mayor atractivo ahora está en el precio. El vestido costaba originalmente 69,99 euros y puede encontrarse rebajado a 19,99 euros, lo que supone un descuento superior al 70% y un ahorro de 50 euros.
Un vestido que todavía tiene mucho verano por delante
Agosto entra en su segunda mitad, pero este tipo de prendas todavía pueden tener bastante recorrido. Sobre el bañador funciona como vestido de playa, pero unas sandalias planas y un bolso de rafia son suficientes para trasladarlo a una comida frente al mar o una tarde de vacaciones.
Además, la elección de una gama neutra facilita combinarlo con los accesorios que probablemente ya tenemos en el armario. Marrones, cuero, rafia, dorado o incluso negro funcionan con un vestido que no depende especialmente de las tendencias y que, precisamente por eso, puede volver a salir de la maleta el próximo verano.
Sara Carbonero lo demuestra desde Galápagos con la fórmula más sencilla: bikini, gafas de sol, joyas discretas y el vestido como protagonista. Una de esas ocasiones en las que vestirse para la playa requiere bastante menos de lo que parece.
