La gran escapada
Lo ha dicho muy bien Juan Jesús Vivas ante la tremenda crisis migratoria en Ceuta: «El Gobierno maquilla la realidad». Cierto. El sanchismo hace agua por todas partes en este conflicto y revela la negligencia de un Ejecutivo cada día más desnortado. Se escapa el presidente Pedro Sánchez de su responsabilidad mientras se baña a todo lujo en las calas volcánicas de Lanzarote con su imputada señora Begoña como si nada pasara. Se escabullen sus nefastos ministros sin interrumpir tampoco su descanso estival: la vicepresidenta Yolanda Díaz luce palmito en las playas gallegas de Baiona.
El triministro Félix Bolaños practica ciclismo y buena gastronomía en el litoral almeriense de Mojácar. Al de Agricultura, Luis Planas, se le ha visto por las costas gaditanas. La valenciana Diana Morant monta un «aquelarre» a costa del dinero público para ver el eclipse en Yebes, Guadalajara. El vocero Óscar Puente juega al golf en la costa alicantina y todos los demás huyen de la tragedia bajo el paraguas de una milonga, esa conferencia telemática con la que Sánchez pretende disfrazar una gestión desastrosa.
En esta gran escapada cobra protagonismo la ministra de Sanidad, Mónica García. Su visita a Ceuta, 17 días después de la invasión, es vergonzante. Ni una palabra de aliento o visita a los médicos y sanitarios que se están jugando la vida en una tierra devastada con unos inmigrantes despojados de lo más elemental, sin condiciones mínimas de higiene y salubridad, con patologías infecciosas que amenazan a los pobres ceutíes olvidados por un lamentable gobierno socialcomunista.
Tiene razón el presidente Vivas cuando denuncia que esta pasarela de ministrillos no sirve de nada, excepto para una operación de maquillaje. El Poder Judicial y las instituciones europeas deben ya actuar ante el desastre. Por cierto, con el silencio cómplice de unos socios innombrables y el cerrojazo de un Congreso, cuya presidenta Francina Armengol, tercera autoridad del Estado, se pega el verano padre en sus Islas Baleares. Ya lo dijo un día Carmen Calvo: «El dinero público no es de nadie». Pero bien lo utilizan estos gobernantes como si fuera suyo.
En la gran escapada del sanchismo cobra relevancia la de tres ministros, Yolanda Díaz, Luis Planas y Mónica García. La primera, camino de un alto cargo en la OIT en Ginebra. El segundo, a la FAO en Roma. Y la tercera, a la OMS en Nueva York. Hete aquí a los tres tenores forjando su futuro con suculentos sueldos. «Son tres puestos comprados», afirma un veterano diplomático buen conocedor de las instituciones internacionales.
Acierta el PP en reclamar información al respecto y sospechar de una presunta malversación de fondos públicos. En los últimos meses los viajes de los tres candidatos y el flujo de dinero a estas organizaciones ha sido incesante, lo que podría ser un trueque en toda regla. Es de esperar que el PP de Alberto Núñez Feijóo ahonde en este asunto y no se conforme con medias explicaciones. Aunque conociendo la aritmética parlamentaria es de esperar que no habrá ningún apoyo de los socios del bloque Frankestein.
El día 24, Feijóo convoca a los suyos en el Comité Ejecutivo Nacional para diseñar el comienzo del nuevo curso político. Debe estar atento a las reacciones de un Sánchez herido y le aconsejo preparar la llamada Auditoría Forensic, algo que han hecho otros mandatarios europeos y americanos a su llegada al poder para levantar alfombras del pasado. Es decir, una auditoría forense independiente, especializada en investigar, recopilar y analizar los movimientos financieros, contables y sospechosos de fraudes en las cuentas públicas.
A tenor de los casos de corrupción que acechan al presidente y al PSOE necesitará esta evaluación al margen del Constitucional de Conde-Pumpido y otras instituciones estatales contaminadas por el sanchismo. Y atención a los rumores que circulan sobre información de los Servicios Secretos marroquíes respecto a las saunas del suegro de Sánchez y sus visitantes. Encierran la clave de muchas cosas.
