Fue en verano cuando cambió la historia del imperio azteca. A finales de junio de 1520, con Hernán Cortés asentado junto a sus hombres en el Palacio de Axayácatl de Tenochtitlan, Moctezuma II murió a manos de su propio pueblo. Según los conquistadores, el culpable fue un guijarro lanzado contra el emperador. «En aquella sazón tiraron tanta piedra y vara, que los nuestros que le arrodelaban se descuidaron un momento y le dieron tres pedradas, una en la cabeza», escribió el cronista Bernal Díaz del Castillo en la 'Historia verdadera de la conquista de la Nueva España'. La realidad, sin embargo, es que el origen último de aquel asesinato fueron los recelos que había despertado en algunos sectores la amistad...
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