Quedan 'puristas' en el Ejército que todavía reniegan de la UME. De la Unidad que les distrae efectivos y un pellizco presupuestario reseñable. No es este mi debate sobre si la UME debería quedar integrada en la Protección Civil del Estado, o seguir formando parte de quien le brinda mando y jerarquía, estructura orgánica, disciplina, adiestramiento cualificado, integración multidisciplinar, espíritu especial de servicio público… Sin desmerecimiento a los bomberos. Todo lo contrario por favor; desde mi admiración a ellos, no es menos cierto que nuestros efectivos de UME son sobre todo soldados, y además, especializados en tareas específicas de lucha contra el fuego e intervención en las catástrofes. Su integración en las Fuerzas Armadas les dota de especial sensibilidad en la abnegación, la sobriedad y la austeridad, el trabajo en equipos, el espíritu de sacrificio, el coraje y la bravura, la resistencia a la fatiga, la lealtad y el compañerismo, su capacidad de improvisación, vocación de servicio y humanitarismo, profesionalidad y adaptabilidad… Todas estas cualidades poseía el Cabo Javier García Sancho, el maño fallecido en la extinción del incendio forestal de Jaca. Mi respeto, mi veneración para con este soldado y sus compañeros, que se exponen al riesgo como en Líbano, Mali o Afganistán. Muchos de nuestros soldados mueren en las carreteras infernales de las misiones y tareas en las que prestan servicio, bajo la intensidad, el esfuerzo, la fatiga y el riesgo que las caracteriza. Son exponentes de la entrega con la que abordan su quehacer, que trasciende con mucho su especificidad. Te granjeaste Javier el cariño y al aprecio de tus compañeros, que te despidieron con honores como lo que siempre quisiste ser, un soldado por encima de todo. Qué vueltas da la vida… Se nos escapa al cielo un entregado zapador, que a buen seguro trabajaría más que bien en el infierno. Descansa en paz, soldado. Enrique López de Turíso. Vitoria (Álava)