El festejo nada tuvo que ver con el tantas veces denostado «número del caballito». Fue un espectáculo duro y cruel, con hasta dos caballos heridos y otro atropellado, igual que varios rejoneadores y algún auxiliador. Todo merced a una corrida tremendamente seria del hierro portugués de Passanha, mansa, áspera y bronca en la mayoría de los casos, que fue una dura prueba para el sexteto de rejoneadores. Iván Magro y Paco Velásquez dieron una vuelta al ruedo cada uno. El de Aranjuez dio espectáculo con el mejor toro del envío, que tuvo tranco y ritmo, con el que destacó montando a Príncipe, mientras el luso hizo lo propio con Volapié y Xarope frente otro astado que se prestó. Sin posibilidad...
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