Sassa de Osma adelanta el otoño con el chaleco rojo que queremos llevar en septiembre
A finales de agosto, los Alpes pueden convertirse en el mejor escaparate para empezar a pensar en el otoño. Las temperaturas bajan antes, las camisas recuperan las mangas y prendas como los chalecos vuelven a ocupar su lugar sobre blusas y vestidos. Y es precisamente desde St. Moritz, en Suiza, desde donde Sassa de Osma ha adelantado una combinación que bien podría trasladarse a Madrid cuando llegue septiembre.
Para una jornada rodeada de montañas, la aristócrata escogió un look que bebe directamente de la indumentaria alpina con un elemento especial: un chaleco rojo. Una prenda que conecta con el lugar sin caer en un estilismo excesivamente tradicional y que, fuera de los Alpes, tiene todas las posibilidades de convertirse en un buen recurso de entretiempo.
El chaleco alpino de Sassa de Hannover cuesta 450 euros
Detrás del chaleco está La Forestia, una firma alpina creada por Cleo Oettingen-Spielberg y Farina Maria Pavel que recupera códigos vinculados a la vestimenta tradicional de montaña para llevarlos a un terreno más contemporáneo.
El modelo elegido por Sassa de Osma, de 450 euros, destaca por su rojo intenso, el contraste de los ribetes y su botonadura frontal. En St. Moritz lo llevó sobre una blusa blanca de volumen marcado en las mangas, dejando que el chaleco definiera la silueta y aportara color al conjunto.
La elección resulta especialmente interesante de cara a septiembre. El chaleco permite seguir aprovechando las camisas y blusas ligeras del verano mientras las temperaturas empiezan a bajar, sin necesidad de recurrir todavía a una chaqueta. Además, combinado con denim y los botines a juego, pierde parte de su carácter folclórico y se integra fácilmente en un armario urbano.
El armario alpino de Sassa de Osma en St. Moritz
El chaleco rojo no ha sido la única pista de otoño que la empresaria ha dejado durante sus días en Suiza. Sus looks en St. Moritz están siguiendo una misma línea: prendas de punto, colores cálidos y accesorios con cierto aire artesanal que encajan especialmente bien con el paisaje alpino.
Más que cambiar radicalmente de temporada, sus looks proponen una transición progresiva: seguir llevando vaqueros y prendas ligeras, pero empezar a incorporar punto, ante y tonos tierra. Una fórmula especialmente fácil de trasladar a septiembre cuando las sandalias empiezan a dejar paso a los mocasines y apetece volver a colocar un cárdigan sobre los hombros.
