El cambio que vacía los restaurantes en Francia y amenaza con llegar a España
La hostelería atraviesa un verano complicado en una de las zonas turísticas de Francia. Los restaurantes del Centro-Valle del Loira están detectando una reducción notable del número de clientes, una situación que se hace especialmente visible en ciudades como Tours, donde las terrazas presentan muchas más mesas libres de lo habitual.
El problema no se limita únicamente a la cantidad de personas que entran en los establecimientos. Los profesionales del sector también están observando que quienes mantienen el hábito de comer fuera de casa gastan menos y buscan alternativas más económicas.
Entre los turistas que siguen visitando la región, algunos reconocen que han modificado su comportamiento para contener el gasto. "Vamos menos a menudo, pero priorizamos los restaurantes gastronómicos para probar la especialidad del lugar. Al mediodía optamos por sándwiches y ensaladas en banquetas", explicaba una pareja de visitantes.
La situación preocupa especialmente a los empresarios de la restauración, que relacionan este cambio con un poder adquisitivo que, según aseguran, no se ha recuperado desde la pandemia del coronavirus. Pascal Blaszczyk, restaurador y presidente de la UMIH Centro-Valle del Loira, relataba hasta qué punto ha cambiado el comportamiento de algunos consumidores.
"Hace tres días tuve tres personas que llegaron y compartieron un único plato entre todos", explicaba el hostelero, poniendo como ejemplo una situación que refleja la necesidad de algunos clientes de reducir al máximo el importe de sus comidas fuera de casa.
Los restaurantes pierden clientes y también nivel de consumo
Los profesionales del sector aseguran que la transformación no consiste únicamente en acudir menos veces a un restaurante. También se está produciendo un descenso en la categoría de los establecimientos elegidos, ya que muchos consumidores buscan opciones más baratas que las que frecuentaban anteriormente.
Blaszczyk cita en este sentido una estadística del INSEE publicada en mayo. Según sus palabras, "el 61 % de la gente que va al restaurante ha degradado su tipo de restauración". El dato, tal y como lo interpreta el representante hostelero, refleja una cadena de cambios en los hábitos de consumo.
De esta manera, quienes anteriormente acudían a restaurantes convencionales optarían ahora por cadenas de restauración. Los clientes que acostumbraban a comer en estas últimas buscarían alternativas de comida rápida, mientras que parte de quienes consumían fast-food recurrirían directamente a bocadillos y establecimientos especializados en opciones más económicas.
El impacto tampoco es idéntico en todos los puntos de la región. En las zonas con mayor presencia turística, los profesionales calculan que la pérdida de clientela se sitúa aproximadamente entre el 20 % y el 30 %, mientras que en determinadas localidades el descenso habría alcanzado incluso la mitad de los clientes habituales.
La evolución preocupa porque se produce durante la temporada de verano, tradicionalmente uno de los momentos de mayor actividad para los establecimientos situados en zonas turísticas.
"El restaurante ahora es un poco más secundario"
Arlette Robineau, restauradora de Tours, considera que detrás de estos datos existe una transformación que va más allá de la situación económica puntual. A su juicio, se está produciendo un cambio profundo en las prioridades de los consumidores y en la manera en la que deciden gastar su dinero.
"Es un cambio de actitud, es un cambio de consumo, es un cambio de sociedad. Creo que el restaurante ahora es un poco más secundario. Se priorizan los viajes, es otra forma de sociedad", sostiene la restauradora.
Sus palabras reflejan la preocupación de un sector que observa cómo comer fuera de casa ha perdido peso frente a otras formas de ocio. Los viajes y otras actividades compiten ahora por una parte del presupuesto familiar que, según los hosteleros, resulta cada vez más limitada.
Así, los restaurantes del Centro-Valle del Loira afrontan el tramo final del verano con un escenario complicado. Menos visitas, clientes que reducen el importe de sus consumiciones y un desplazamiento hacia establecimientos de menor precio dibujan un cambio de hábitos que está obligando a la hostelería francesa a adaptarse.
