Cerca de la Universidad de Alcalá, Luque y De Justo impartieron una clase magistral de cómo inventarse faenas con lotes deslucidísimos. A la corrida de Luis Albarrán, muy cómoda de cara y hechuras, le faltó casta, pero los dos toreros, de conocida y reconocida técnica, tocaron pelo. Y habrían acompañado a Fernando Adrián a hombros de haber acertado con los aceros. Para variar, el único toro de la tarde le salió al madrileño. Lo recibió con una larga de rodillas en el tercio. Y, tras unos rápidos primeros tercios, volvió a echarse penitente para comenzar la faena con un cambiado por la espalda, yendo Impetuoso con alegría y transmisión al engaño. Además, cogía bien el muletazo de primeras, aunque salía...
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